Literatura y dinero: qué términos más antitéticos. Nada se aleja más del materialismo capitalista que la vivencia radicalmente profunda y gozosa que provoca la lectura. O la intensa emoción de crear a través del lenguaje. Pero, ay, las palabras y las frases no llenan neveras ni pagan facturas y los escritores no hemos conseguido, hasta la fecha, sobrevivir alimentándonos de papel y tinta, ni chupando la pantalla del ordenador. De ahí la esquizofrenia: en la intimidad de la página en blanco buscamos lo sublime, lo ideal, nos mueve la libertad artística. Fuera de ella tenemos que buscar el modo de obtener ingresos, como cualquier hijo de vecino. Pero ¿qué dinero puede comprar la entrega absoluta y brutal, la obsesión enfermiza, el sacrificio de una vida entera persiguiendo lo inaprensible? Pues no se lo digan a mis editores, pero eso no tiene precio. A los escritores nos convendría más no ser de carne y hueso, no tener que comer ni dar de comer a los nuestros. Celebro que los cinco finalistas y la ganadora del premio Aena reciban un ingreso considerable, me alegro por ellos. Pero el resto de currantes de las letras seguiremos picando piedra en la mina para sostenernos biológicamente y así no dejar de escribir por inanición. La precariedad del sector llega a niveles dramáticos, y sin base la cultura se desmorona.
¿Qué dinero puede comprar la entrega absoluta y brutal, la obsesión enfermiza, el sacrificio de una vida entera persiguiendo lo inaprensible? El Aena: lotería para escritores | Opinión | EL PAÍSIr al contenido
_
_
Artículos estrictamente de opinión que responden al estilo propio del autor. Estos textos de opinión han de basarse en datos verificados y ser respetuosos con las personas aunque se critiquen sus actos. Todas las columnas de opinión de personas ajenas a la Redacción de EL PAÍS llevarán, tras la última línea, un pie de autor —por conocido que éste sea— donde se indique el cargo, título, militancia política (en su caso) u ocupación principal, o la que esté o estuvo relacionada con el tema abordado
¿Qué dinero puede comprar la entrega absoluta y brutal, la obsesión enfermiza, el sacrificio de una vida entera persiguiendo lo inaprensible?
Schweblin: «Es un número tan grande que no se cómo se piensa»
n
«}},»video_agency»:false,»alt_image»:»Schweblin: «Es un número tan grande que no se cómo se piensa»»},»url»:»https://cloudfront-eu-central-1.images.arcpublishing.com/prisa/FZNLFRUD4JBJVGY55DLECWQSW4.jpg»,»alt»:»Schweblin: «Es un número tan grande que no se cómo se piensa»»,»ogWidth»:16,»ogHeight»:9,»floating»:false});
01:12
Schweblin: «Es un número tan grande que no se cómo se piensa»
Foto: Quique García (EFE)

Literatura y dinero: qué términos más antitéticos. Nada se aleja más del materialismo capitalista que la vivencia radicalmente profunda y gozosa que provoca la lectura. O la intensa emoción de crear a través del lenguaje. Pero, ay, las palabras y las frases no llenan neveras ni pagan facturas y los escritores no hemos conseguido, hasta la fecha, sobrevivir alimentándonos de papel y tinta, ni chupando la pantalla del ordenador. De ahí la esquizofrenia: en la intimidad de la página en blanco buscamos lo sublime, lo ideal, nos mueve la libertad artística. Fuera de ella tenemos que buscar el modo de obtener ingresos, como cualquier hijo de vecino. Pero ¿qué dinero puede comprar la entrega absoluta y brutal, la obsesión enfermiza, el sacrificio de una vida entera persiguiendo lo inaprensible? Pues no se lo digan a mis editores, pero eso no tiene precio. A los escritores nos convendría más no ser de carne y hueso, no tener que comer ni dar de comer a los nuestros. Celebro que los cinco finalistas y la ganadora del premio Aena reciban un ingreso considerable, me alegro por ellos. Pero el resto de currantes de las letras seguiremos picando piedra en la mina para sostenernos biológicamente y así no dejar de escribir por inanición. La precariedad del sector llega a niveles dramáticos, y sin base la cultura se desmorona.
¿Pero tú qué harías con un millón de euros? Fue la pregunta más repetida en la cena del miércoles con motivo de la entrega del Aena. Creo que todos los escritores desheredados de la tierra respondimos lo mismo: comprarme un piso. Bueno, antes hay que pagar el 48% de IRPF que vuelve al Estado que da el premio, así que de millón nada. ¿Taparíamos agujeros como dice la gente que haría con el Gordo de Navidad? La mayoría buscaríamos un sitio donde meter todos los libros, y los niños, el marido, la mascota, un sitio con una “habitación propia” donde seguir trabajando. Porque somos autónomos pagando la cuota mínima y ya sabemos lo que nos espera: seremos, seguro, viejos pobres de solemnidad. Con mucha obra publicada y muchos reconocimientos pero comiendo latas de atún todos los días.
Durante la cena, yo no pensaba en el millón; pensaba en lentejas. Asistí con un hambre canina y, como en todas las fiestas literarias, la comida era escasa. Una viene del campo y sigue asociando lo festivo con la abundancia. En casa tenía unas suculentas lentejas con chorizo, y Aena nos sirvió una gamba y un filete de rodaballo. Exquisito todo, pero mi estómago me pedía más chicha. ¿Cuántos platos de lentejas podría comprarme con un millón de euros?
Tu suscripción se está usando en otro dispositivo
¿Quieres añadir otro usuario a tu suscripción?
Añadir usuarioContinuar leyendo aquí
Si continúas leyendo en este dispositivo, no se podrá leer en el otro.
Flecha
Tu suscripción se está usando en otro dispositivo y solo puedes acceder a EL PAÍS desde un dispositivo a la vez.
Si quieres compartir tu cuenta, cambia tu suscripción a la modalidad Premium, así podrás añadir otro usuario. Cada uno accederá con su propia cuenta de email, lo que os permitirá personalizar vuestra experiencia en EL PAÍS.
¿Tienes una suscripción de empresa? Accede aquí para contratar más cuentas.
En el caso de no saber quién está usando tu cuenta, te recomendamos cambiar tu contraseña aquí.
Si decides continuar compartiendo tu cuenta, este mensaje se mostrará en tu dispositivo y en el de la otra persona que está usando tu cuenta de forma indefinida, afectando a tu experiencia de lectura. Puedes consultar aquí los términos y condiciones de la suscripción digital.
Rellena tu nombre y apellido para comentarcompletar datos
Archivado En
_
Recomendaciones EL PAÍS

Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS
EL PAÍS
























