08
Ago
Olivetti Lettera 22
Ando con el antojo —no exento de ansias— por recuperar la máquina de escribir Olivetti Lettera 22 que me regaló mi padre para el último año de preparatoria en el Salón 22 (próximo a novelarse). Tengo otras tres antigüedades que convertí en lámparas de mesa, pero la Olivetti que me ayudó a entrar a dos universidades, pasar quién sabe cuántos cuentos en limpio y escribir la tesis de licenciatura que se convirtió en mi primer libro está en comodato con un gran poeta desde hace poco más de una década. Seguir leyendo Ando con el antojo de volver al romance…












