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Ago
Málaga, plaza de toros de primera y tercera de España, en el contexto de una tauromaquia desnaturalizada
Una corrida de admirable trapío, brava, encastada y exigente de Victorino Martín salva una feria tan divertida y generosa como intrascendente ¡Benditos victorinos! ¡Bendito aquel a quien se le ocurrió que volvieran a la feria de Málaga tras doce años de ausencia! Gracias a esos toros cárdenos, de deslumbrante estampa, mirada desafiante, fiereza en las entrañas, casta desbordante y un interminable afán de lucha se ha salvado la Feria de Málaga, que estaba en un tris de morir de un éxito tan divertido como intrascendente. La Diputación Provincial, propietaria de la plaza, y Alberto García, el nuevo empresario, están seriamente…











