Alberto García, empresario taurino, un turolense dispuesto a consolidar la feria de Málaga como la tercera de España

Su empresa, Tauroemoción, ofrece un descuento de un 41 por ciento a los abonados y su reto es aumentar los 2.263 actuales a 5.000 en cinco años  

La plaza de toros de Málaga, de primera categoría, contaba hasta ahora con 2.263 abonados, y el objetivo es que en el plazo de cinco años supere los 5.000.

Este es el compromiso, o la intención al menos, del nuevo empresario Alberto García (Teruel, 1985), que fue recortador en sus años mozos, y en 2009 decidió fundar la empresa Tauroemoción. Aprendió el oficio de gestor taurino de la mano de los Hermanos Lozano, y lo que comenzó con la promoción de los festejos populares se ha convertido ya en un referente de la moderna empresa taurina.

Tauroemoción está presente en quince plazas españolas, (Valladolid, Burgos, Ávila, Zamora, Huesca, Jaén y Soria, entre ellas) y desde el pasado 24 de junio, gestiona la plaza de Málaga.

García se ha instalado con su familia en la ciudad andaluza, ha presentado a toda prisa los carteles de la feria de este mes de agosto, entre el 14 y el 22, y espera hacer realidad el propósito inicial de aumentar el número de abonados.

De momento, asegura que el descuento que se aplica a estos clientes alcanza el 41% gracias a las condiciones del pliego que él no duda en calificar como “muy positivo para el toreo”.

“El pliego de la Diputación de Málaga está redactado por aficionados a la tauromaquia y debería ser el modelo exigido a todas las administraciones”

El contrato por cinco años firmado con la Diputación Provincial, propietaria del coso, incluye, entre otras cláusulas, la oferta de un único porcentaje de descuento sobre el abono con independencia del lugar que ocupa la entrada, un canon cero —el empresario no paga nada por el alquiler—, la liberalización del precio de las entradas sueltas, el patrocinio anual del Certamen Internacional de Escuelas Taurinas, organizado por la Escuela de Málaga, y la cesión anual de 25 erales y 60 vacas para la formación de los alumnos, y poner a disposición del organismo provincial los dos burladeros que tiene asignados en el callejón, 269 entradas para atenciones protocolarias, y 3.000 localidades de sombra y sol y sombra para la Feria de Agosto (previo acuerdo con el empresario para no perjudicarle económicamente) para el fomento de la tauromaquia (se suelen sortear entre los distintos municipios de la provincia).

“Está claro que este pliego está pensado y redactado por personas con afición a la tauromaquia; esta propuesta de la Diputación de Málaga es la que deberían ofertar todas las administraciones y que el sector en bloque debería exigir”, comenta convencido Alberto García. “El canon cero no es un cheque en blanco a la empresa, sino que obliga a reinvertir el beneficio en la propia fiesta”, añade. De ahí, se desprenden, según sus palabras, el descuento a los abonados y el apoyo a la Escuela de Tauromaquia.

El empresario insiste en que “mi objetivo fundamental es fidelizar y doblar el número de abonados, porque de ellos depende la salud y la estabilidad de la feria, que sientan que la plaza y su programación les pertenece porque son los que la sostienen”.

Y parece tener muy claro la inestabilidad de las entradas sueltas: “Ese público es pasajero y más en una plaza tan turística como Málaga; hoy contamos con dos grandes figuras como Morante y Roca Rey, pero qué sucederá el año próximo si no están ellos o cambia el panorama taurino por algún motivo; por eso, contar con un abono sólido es fundamental, porque el espectador ocasional no ofrece seguridad”.

Con este objetivo se ha propuesto convencer a los abonados de que son clientes especiales y les ofrece un trato diferente: de entrada ha sustituido las distantes y calurosas taquillas por una atención personalizada en el interior de la plaza, “con agua fresca, aire acondicionado y el regalo de un libro sobre Antonio Ordóñez”, explica el empresario. Y algo más: el pasado sábado, un grupo de 100 abonados visitó gratuitamente la ganadería de Lagunajanda, anunciada para el 15 de agosto, donde asistieron a un tentadero y fueron invitados a un almuerzo.

“Y me gustaría hacer hincapié es que nos gusta escuchar a nuestros clientes”, prosigue Alberto García; “en cada plaza les proponemos que participen en una encuesta en la que nos dan sus opiniones sobre toros, toreros y, especialmente, sobre los aspectos que se pueden mejorar; en Málaga no ha dado tiempo, pero la haremos después de la feria”.

Pregunta. Se le ve muy entusiasmado…

Respuesta. Lo estoy. Conseguir una plaza de primera en España (ya lo estuve durante tres años en Cali (Colombia), considerada como tal) es un paso importante en mi carrera Y mi propósito ahora es consolidar la Feria de Málaga como la tercera de España, tras Sevilla y Madrid, y la principal del verano taurino, y para ello es fundamental que aumente el número de abonados.

“La salud y la estabilidad de la feria depende del abonado; el espectador ocasional es pasajero y no ofrece seguridad”

P. ¿Ha tenido tiempo para conocer los gustos taurinos de la afición malagueña?

R. Conozco esta plaza desde hace años como apoderado y aficionado y creo que es torerista, y amante del toreo bueno. Por ello, hemos decidido que los cinco toreros más importantes para esta ciudad estén dos tardes en la feria. Morante y Roca Rey, en primer lugar, y no ha sido fácil, se lo aseguro; el tercero, David de Miranda, triunfador absoluto del año pasado en esta plaza; y los dos toreros con más triunfos en las últimas ferias: Fortes y Emilio de Justo.

P. Una afición torerista, pero ¿el toro? Málaga es plaza de primera y usted está acostumbrado al toro de segunda…

R. Es cierto que varía poco la gestión de una plaza de primera a otra de segunda, pero el toro, sí. Yo comparo el de Málaga con el de Sevilla; un toro serio y con hechuras para embestir. Hace años se lidiaba en esta plaza un animal muy grande que embestía menos y permitía menos triunfos. Contamos, además, con la presencia de una corrida de Victorino Martín, que vuelve tras 12 años de ausencia, y puedo asegurar que llamará la atención por su seriedad.

P. En 2020, el año de la pandemia, alertaba usted en este mismo blog de la necesidad urgente de una reorganización de la fiesta para evitar su desaparición…

R. Hoy sigo pensando que estamos desorganizados. La situación ha cambiado, vivimos una época dorada y acude más gente que nunca a las plazas, pero sigo echando en falta una estrategia del sector para aprovechar la nueva tendencia y recuperar el terreno perdido.

P. También pensaba entonces que ser empresario taurino no es una actividad rentable.

R. ¿Eso dije? Veníamos de unos años difíciles, y mi moral en plena pandemia no era la mejor. Hoy, sí, si conoces el negocio, lo gestionas bien, y no aceptas condiciones leoninas de los dueños de las plazas, sí es rentable.

P. Actualmente, sigue simultaneando su actividad como empresario y apoderado. ¿Es imprescindible, como opinaba en 2020, representar a uno o varios toreros para mantener la estructura de una empresa?

R. Hoy apodero a Emilio de Justo, Manuel Escribano y El Fandi, pero podría mantener la empresa sin esa actividad aunque quedaría en desventaja frente a mis competidores. Creo, no obstante, que sería más justo que los empresarios nos dedicáramos solo a ser apoderados de nuestros clientes.

P. Ha dicho usted que Málaga es un paso importante en su carrera…

R. Sí, claro, pero hay otras plazas que también me ilusionan; Zaragoza encajaría muy bien con mi forma de trabajar; conozco bien Valencia y me gustaría gestionarla, sí; Madrid, la aspiración de cualquier empresario taurino, muy difícil de lograr…

P. Y Sevilla…

R. Un sueño. Otra gozada de plaza. Qué bien cuidada la tienen y qué buena afición la sustenta. Pero no tengo prisa. Soy joven todavía, y no voy a correr más de la cuenta… De momento, mi preocupación es Málaga.

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El empresario Alberto García, en la plaza de toros de Málaga.

La plaza de toros de Málaga, de primera categoría, contaba hasta ahora con 2.263 abonados, y el objetivo es que en el plazo de cinco años supere los 5.000.

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Paseíllo de la última corrida Picassiana, celebrada en Málaga el pasado 4 de abril.Francisco Salado, presidente de la Diputación Provincial de Málaga, a la izquierda, y Alberto García, en el acto de la firma del contrato de gestión de la plaza. 

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