El escritor oscense propone una lectura experimental de Kafka en la que el método es el propio tema: el eco, capaz de reproducir y crear al mismo tiempo
¿Y si Kafka hubiera logrado emitir un eco que precede a toda voz? Con esta pregunta como punto de partida, Antonio B. Vidal presenta “Ecos de Kafka”, un ensayo literario que renuncia a la interpretación académica para acercarse al autor de “El proceso” desde la resonancia. En sus páginas, los textos kafkianos se cruzan con videojuegos, películas y series contemporáneas, y de ese encuentro nacen ideas tan originales como reveladoras.
Una pregunta sin respuesta que se convirtió en libro
Vidal comenzó a escribir “Ecos de Kafka” a principios de 2026. Kafka había sido durante mucho tiempo su autor de cabecera, pero, como les ocurre a tantos lectores, no lograba señalar la razón de esa atracción. Quería encontrar una explicación, aunque fuera solo para sí mismo. El propio autor lo expresa con un eco deformado del comienzo de “Carta al padre”:
“Hace poco me preguntaste por qué me gusta la obra de Kafka. Como de costumbre, no supe darte una respuesta, en parte precisamente por el aprecio que le tengo, en parte porque para explicar los motivos de ese aprecio necesito muchos pormenores que no puedo tener medianamente presentes cuando hablo”.
Las lecturas habituales —la crítica a la burocracia o ciertos rasgos psicológicos— no le bastaban. “Más que aclaraciones, suponían decepciones”, reconoce. Por eso su propuesta es experimental: jugar con el texto, deformarlo y dejar que, al explorarlo de forma sintética, aparezcan destellos que se entrelazan “como los rastros de una colisión de partículas, como si Kafka fuera esa realidad subatómica que no se puede comprender de forma directa, un eco sin voz”.
De los aldeanos de “El castillo” a los de Minecraft
La obra nace de una anécdota concreta. Mientras releía “El castillo”, Vidal vio en televisión a alguien que jugaba a Minecraft y comentaba la partida. En cuanto mencionó a los aldeanos, el autor los relacionó de inmediato con los de la novela de Kafka: los aldeanos del videojuego tienen la cabeza en forma de cubo, y le vino a la memoria aquella descripción kafkiana según la cual parecía “como si les hubieran aplastado el cráneo a golpes y los rasgos de su cara se hubiesen formado a partir de esos golpes”.
A partir de ahí, el autor empezó a contemplar “El castillo” como un videojuego de mundo abierto y a rastrear ecos en otras obras. También incorporó resonancias más íntimas, como sueños kafkianos surgidos tras sus lecturas o textos propios inspirados en ellas, entre los que destaca “El artista de las pompas de jabón gigantes”.
Una cámara de resonancia llena de personajes inesperados
En “Ecos de Kafka”, el verdadero protagonista es el eco: la cámara de resonancia que se abre entre los textos del escritor praguense y otras creaciones. “La metamorfosis” dialoga con “Matrix”, “Un médico rural” con “The Office”, y todos esos ecos resuenan a su vez entre sí. Por sus páginas desfilan Morfeo conversando con Gregor Samsa, Milhouse recitando con voz temblorosa la “Carta al padre”, los replicantes de “Blade Runner” convertidos en los acusados de “El proceso”, Buster Keaton, Takeshi Kitano, Truman Burbank escribiendo a Sylvia como si fuera Milena o el mismo Kafka transformado en un artista de las pompas de jabón gigantes.
Aunque se trata de un ensayo más subjetivo que académico, el libro no renuncia al rigor. Su tesis central es tan sugerente como poética: la obra de Kafka es puro eco, “el ruido blanco de la literatura”, y la diosa Eco sería su musa. “No hay nada más aburrido que leer un texto analítico sobre el humor de Kafka. Sin embargo, el eco reproduce ese humor”, explica el autor.
Para lectores de Kafka y para quienes aún no se han atrevido con él
“Ecos de Kafka” es el segundo libro de Antonio B. Vidal, tras “Etern: Invierno”. El autor confía en que la obra la disfruten tanto quienes ya están familiarizados con Kafka, que encontrarán en ella una lectura diferente, como quienes lo conocen menos o arrastran prejuicios sobre su obra. Sobre el proceso de publicación, lo describe como “un viaje muy cómodo” cuya valoración positiva le ha dado confianza para seguir escribiendo, al margen de ventas o cifras de lectores.
Y no piensa detenerse: ya trabaja en “Ecos del año 2666”, un proyecto hermano compuesto por fragmentos que llegan como ecos desde el futuro, y continuará con la saga Etern.
Letrame Grupo Editorial, acompañamiento en el proceso creativo
“Ecos de Kafka” forma parte del catálogo de Letrame Grupo Editorial, una editorial que acompaña a autores como Antonio B. Vidal en cada etapa del camino, desde el manuscrito hasta su llegada a los lectores. Para quienes sueñan con publicar un libro, Letrame ofrece un proceso cercano y profesional, avalado por las opiniones de los escritores que ya han confiado en su trabajo; basta consultar las opiniones Letrame para conocer de primera mano su experiencia











