La Comisión Europea cumple su amenaza de retirar la subvención de dos millones de euros a cita cultural italiana, cuyo jurado ha dimitido también por la misma razón
La Comisión Europea ha hecho efectiva su amenaza de cortar los fondos europeos a la Bienal de Venecia, en la mira de Bruselas desde que se conoció que Rusia, la principal amenaza al territorio europeo, había vuelto a ser invitada por la organización para participar en el icónico evento cultural italiano. Un portavoz del Ejecutivo europeo ha confirmado el fin de la subvención, dos millones de euros, que se destinaba hasta ahora a la bienal más antigua del mundo, cuya nueva edición se ha visto marcada por la polémica decisión de la fundación que la organiza de invitar tanto a Rusia como a Israel, hecho que ha provocado ya múltiples protestas nacionales e internacionales, incluida la dimisión en bloque del jurado del certamen.
“Tras el dictamen jurídico y la recomendación de la Comisión, la EACEA [Agencia Ejecutiva Europea de Educación y Cultura] ha tomado la decisión de rescindir la subvención de 2 millones de euros concedida a la Fondazione La Biennale di Venezia”, ha anunciado el portavoz comunitario. La EACEA es la agencia que gestiona la financiación de la educación, la cultura, el sector audiovisual, el deporte, la ciudadanía y el voluntariado de la UE.
“Los actos culturales, financiados con el dinero de los contribuyentes europeos, deberían salvaguardar los valores democráticos, fomentar el diálogo abierto, la diversidad y la libertad de expresión, valores que no se respetan en la Rusia actual”, ha justificado la medida.
La decisión no debería tomar a nadie por sorpresa. Bruselas lanzó, en boca del comisario de Juventud, Deporte y Cultura, Glenn Micaleff, su primera advertencia en marzo, nada más conocer la decisión de la organización de la renombrada cita cultural italiana permitirle a Rusia volver a abrir su pabellón nacional en esta 61 edición, inaugurada en mayo y que permanecerá abierta hasta finales de noviembre. Pese a ello, la Bienal persistió y permitió la apertura del pabellón ruso por primera vez desde el comienzo de la guerra lanzada por el presidente Vladímir Putin contra Ucrania, en 2022.
“Mientras Rusia continúa su guerra ilegal de agresión contra Ucrania, este no es el momento para que la Fondazione Biennale permita a Rusia reabrir su pabellón nacional en la Bienal de Venecia de 2026 (…) Los escenarios europeos deben reflejar los valores europeos”, subrayó el comisario maltés en una declaración conjunta con la vicepresidenta para Soberanía Tecnológica, Seguridad y Democracia, Henna Virkkunen.
Bruselas pidió en varias cartas información más precisa a la organización de la Bienal en relación a su decisión, pero ya hace diez días la propia Virkkunen dejó claro que las respuestas no le habían convencido: según adelantó el 11 de julio en un mensaje en X, el Ejecutivo europeo había decidido recomendar oficialmente el fin de la subvención en marcha (hasta 2028) a la Bienal de Venecia “tras una evaluación exhaustiva de las respuestas de la Bienal para justificar la reapertura del pabellón de Rusia”. El paso final lo ha dado ahora la agencia responsable de la gestión de estos recursos.
Desde antes incluso de su inauguración, en mayo, la 61ª edición de la bienal más antigua del mundo, fundada en 1895, se ha visto marcada por la decisión de invitar de nuevo a Rusia, tras dos certámenes apartada, y de Israel, que regresó después de que su exposición de la edición de 2024 nunca llegase a abrir al público, en plena guerra de Gaza.
Justo antes de la inauguración del certamen, el jurado internacional dimitió en bloque tras no conseguir que se excluyera de los premios a los pabellones nacionales cuyos dirigentes estén acusados ante la Corte Penal Internacional, como es el caso de Putin y del primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu. Ante la ausencia de jurado, será el público quien decida en noviembre, al cierre de la edición, los premios al mejor artista y al mejor pabellón, una situación inédita en la larga historia de la Bienal. Pero la polémica no acaba ahí tampoco: tras conocer esa decisión, un grupo de más de setenta artistas, incluidos los representantes de 22 pabellones nacionales, anunciaron su renuncia a optar a los premios León de Oro del visitante, instaurados por el presidente de la Bienal y principal responsable de la invitación a Rusia e Israel, Pietrangelo Buttafuoco, tras la renuncia del jurado oficial unos días antes.
También los colectivos feministas Pussy Riot y Femen protestaron por la invitación a Rusia —también criticada por la primera ministra italiana, Giorgia Meloni— organizando una protesta frente a su pabellón durante la inauguración de la Bienal que ahora se ha quedado formalmente sin fondos europeos.
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La Comisión Europea ha hecho efectiva su amenaza de cortar los fondos europeos a la Bienal de Venecia, en la mira de Bruselas desde que se conoció que Rusia, la principal amenaza al territorio europeo, había vuelto a ser invitada por la organización para participar en el icónico evento cultural italiano. Un portavoz del Ejecutivo europeo ha confirmado el fin de la subvención, dos millones de euros, que se destinaba hasta ahora a la bienal más antigua del mundo, cuya nueva edición se ha visto marcada por la polémica decisión de la fundación que la organiza de invitar tanto a Rusia como a Israel, hecho que ha provocado ya múltiples protestas nacionales e internacionales, incluida la dimisión en bloque del jurado del certamen.











