David Moragas, cineasta y escritor: “Faltan más homosexuales imperfectos en la ficción”

El director catalán estrena ‘Un altre home’, que se adentra en una Barcelona gay y gentrificada  

David Moragas (Almoster, Tarragona, 33 años) no se conforma con la imagen de la homosexualidad que ofrece la ficción actual. Su segunda película, Un altre home, se adentra en una Barcelona gentrificada a través de varios personajes gais anclados en lo real. Se acaba de estrenar en el Festival de Málaga y esta semana inaugura el D’A de Barcelona, antes de llegar a los cines el 26 de marzo. También ha publicado Fervor (Letras de Plata en castellano, La Magrana en catalán), una novela que arranca con un flechazo en una charla de Eva Illouz en el CCCB y recorre las formas del amor gay en la Barcelona de hoy. Nos recibe en su casa, cerca de la Sagrada Familia, donde acaba de instalarse con su novio.

P. ¿Cómo cree que será acogida la película?

R. No lo sé. Tengo miedo de que no complazca ni a los gais ni a los heteros. Estoy muy satisfecho con ella, pero cuando estrenas una película siempre deja de ser tuya.

P. Representa la homosexualidad con naturalidad, sin caer en estereotipos.

R. Me parece tan peligroso reducir la experiencia homosexual a un “ya es totalmente normal, no hace falta que hablemos más del asunto” como reducirla solo al trauma. Escribo entre esos dos extremos.

P.¿Faltan más tonos grises?

R. Sí, aunque me da miedo decirlo de manera pretenciosa, como si yo hubiera venido a corregir algo. No creo que todo el mundo deba aspirar a los grises: tiene que haber de todo. Soy el primero que me paso una tarde llorando con Brokeback Mountain o dejándome llevar por una película más escapista. Si mi obra cae en esa zona más ambigua, fantástico, pero no quiero que sea una consigna.

P. ¿Hemos ganado en visibilidad, pero no en complejidad?

R. No me conformo con la representación que tenemos ahora. Se ha instalado la idea de que hemos avanzado porque hay más visibilidad, pero todo se analiza en términos cuantitativos: más personajes, más series, más películas. Y eso no significa que la representación sea buena. El sistema de valores sigue siendo el mismo. Hay muchas historias infrarrepresentadas, como la paternidad en parejas homosexuales.

“Un escritor heterosexual puede imaginar cualquier vida. De nosotros solo se esperan confesiones. Es absurdo”

P. Su protagonista es un personaje en crisis, apagado e incluso antipático, a ratos. ¿Se opone a la exigencia de ejemplaridad que pesa sobre los homosexuales?

R. Sí, faltan muchos más gais imperfectos en la ficción. Con Fervor me encontré con lectores enfadados porque el protagonista no era coherente o irreprochable. Solemos ser muy duros con los personajes homosexuales.

P. Precisa que su película no es autobiográfica.

R. No. La escribí hace seis años y hay una parte muy aspiracional. No son cosas vividas, sino una proyección de futuro para mí mismo. Siempre me sorprende cuando se me asocia con la autoficción. Cuando escribo, intento alejarme de mi vida; fantaseo sobre lo que no he vivido. Es otro tópico de las narraciones queer: se tiende a pensar que todo es un testimonio. Un escritor heterosexual de 60 años puede imaginar cualquier vida sin que nadie se lo reproche, pero nosotros solo tenemos derecho a escribir confesiones. Es absurdo.

P. Usa mucho la palabra maricón, en el cine y en la vida.

R. Durante muchos años me la dijeron como insulto, así que ahora la reivindico para resignificarla. A mí me sirve, pero entiendo perfectamente que a otra persona no le guste. También uso mucho gai, pronunciado a la catalana y no a la inglesa. Mi experiencia como marica está atravesada por la lengua. Como gay catalán, he tenido muy pocos referentes.

P. Todos sus actores son homosexuales en la vida real. ¿Era importante?

R. Para mí, lo importante era contratar a los mejores actores posibles para contar esta película.

P. Al publicar Fervor, dijo que nunca podría haber convertido ese relato en película.

R. Hay una línea editorial muy clara que separa el cine que se financia y el que no. Fervor se escapa de varios marcos, por su tema, por su tono y por la presencia de sexo gay. Y eso también ayuda a entender por qué costó tanto levantar Un altre home. No tuvimos el apoyo del ICAA ni de RTVE, que son primordiales para financiar una película. Nunca supe por qué, pero tengo mis sospechas.

P. Fervor iba a titularse Quiéreme hasta que me corra encima.

R. Me hicieron entender que un libro con ese título tendría muchas más dificultades para circular en según qué espacios comerciales. Lo cambié, pero no rebajé nada dentro del libro.

“Quiero vivir tranquilo. Estoy cansado de vivir pendiente de la cuenta bancaria. Hacer cine es durísimo”

P. Trabajó para Netflix.

R. Sí, como asistente de guion en una serie que se estrena esta primavera. No he vuelto a hacerlo, pero me encantaría, porque pagan muy bien. Me gano la vida diseñando carteles de películas, también a nivel internacional. Lo había dejado cuando coincidieron la película, el libro y otros proyectos, y pensé que podría vivir solo del cine. Pero he tenido que reabrir la empresa. No se puede vivir solo de hacer películas, y se dice poco.

P. ¿Qué quiere hacer ahora?

R. Lo que quiero es vivir tranquilo. Estoy cansado de estar pendiente de la cuenta bancaria. Tengo 33 años y siento que la estabilidad que pensaba que llegaría nunca llegará. Si ahora una plataforma me ofreciera una comedia romántica heterosexual, probablemente diría que sí. Insisto: hacer cine es durísimo. Seguiré escribiendo libros, que son más fáciles de hacer realidad.

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El cineasta y escritor David Moragas en el Cafè Adonis, en Barcelona, donde escribió la novela 'Fervor' y el guion de 'Un altre home'.

David Moragas (Almoster, Tarragona, 33 años) no se conforma con la imagen de la homosexualidad que ofrece la ficción actual. Su segunda película, Un altre home, se adentra en una Barcelona gentrificada a través de varios personajes gais anclados en lo real. Se acaba de estrenar en el Festival de Málaga y esta semana inaugura el D’A de Barcelona, antes de llegar a los cines el 26 de marzo. También ha publicado Fervor (Letras de Plata en castellano, La Magrana en catalán), una novela que arranca con un flechazo en una charla de Eva Illouz en el CCCB y recorre las formas del amor gay en la Barcelona de hoy. Nos recibe en su casa, cerca de la Sagrada Familia, donde acaba de instalarse con su novio.

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El cineasta y escritor David Moragas, la semana pasada en Barcelona. 

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