El drama de la emigración en el Estrecho, hecho arte en mitad del campo gaditano

La Fundación Montenmedio Contemporánea celebra sus 25 años con la obra ganadora de su primer certamen público, ‘Resaca Rojo Oriente’, firmada por Rafa Munárriz  

En la carretera que une los municipios gaditanos de Vejer de la Frontera y Barbate, en el kilómetro 42, una señal de tráfico indica la cercanía de un campo de golf y un restaurante. A pocos metros, en un paraje idílico del Parque Natural de la Breña, entre pinos centenarios, conviven un lujoso hotel, unas instalaciones hípicas de alto nivel y la Fundación Montenmedio Contemporánea, un museo al aire libre pionero en España donde las obras de arte habitan la naturaleza. Son 30 hectáreas en las que grandes artistas plásticos han dejado su huella en los últimos 25 años. El pasado sábado, la entidad arrancó la celebración de este aniversario redondo con la inauguración de la escultura Resaca Rojo Oriente, del artista navarro Rafa Munárriz.

Este singular espacio nació del empeño de Antonio Blázquez —fallecido hace un mes—, un enamorado del arte que lo apostó todo en 2001 por su sueño de convertir Cádiz en una referencia de cultura contemporánea. Procedente de familia de coleccionistas, Blázquez compró ese año en subasta pública parte de los terrenos que albergan la Fundación y embarcó en su aventura a patrocinadores puntuales como la Diputación de Cádiz, Iberia o la extinta Caja Madrid. Su proyecto seguía la tendencia que había arraigado en Estados Unidos en los años setenta, cuando “los artistas se alejan del cubo blanco y empiezan a crear obras en los espacios exteriores”, explica Rocío Gutiérrez, directora de la Fundación MNAC, quien cita también a Alana Heiss, impulsora del germen del PS1 de Nueva York a través de la transformación de un colegio público abandonado en centro de arte. Siguiendo esa estela, Blázquez rehabilitó 11 antiguos barracones militares como contenedores de arte, que actualmente albergan parte de la colección permanente.

La apuesta comenzó fuerte: se convocó a 12 artistas para la primera gran exposición colectiva, entre ellos, Marina Abramović, Pilar Albarracín, Gunilla Bandolin, Maurizio Cattelan, Sol Lewitt o Richard Nonas. Después se hicieron otras dos —en 2003 y 2006—. Muchas de las creaciones pasaron a engrosar los fondos de la Fundación. Tras esa primera experiencia, Gutiérrez rememora cómo después se invitó a un solo artista: James Turrell, invirtiendo cuatro años para concebir y construir Second Wind 2005, una extraordinaria obra arquitectónica que reflexiona sobre el modo en que se vive la luz, en un lugar que precisamente se caracteriza por su intensidad.

Hacia el túnel que da paso al coloso —en restauración tras el temporal, para lo que ha recibido 8.000 euros de la Diputación de Cádiz— se dirige un grupo de visitantes con sus perros, que también son bienvenidos. “Después de Turrell tuvimos un parón porque fueron muchos años y mucho desembolso económico, a nivel personal y humano”, relata la directora de la Fundación, que cuenta con un presupuesto anual de 200.000 euros.

El siguiente proyecto fue la obra que Jacobo Castellano gestó en 2019, Viga Mádre. Ni siquiera pudo inaugurarse debido a la pandemia de la Covid. El vacío posterior de cinco años se rompió con el I Certamen de Producción de Artes Plásticas en 2025, cuyo resultado es la obra ganadora, Resaca Rojo Oriente, una sugerente propuesta en acero de Rafa Munárriz. La convocatoria, a la que concurrieron 72 artistas, recogía que las propuestas “deberán ajustarse al carácter site-specific del certamen, integrándose de manera conceptual y física en los espacios de la Fundación Montenmedio Contemporánea”.

Con esa premisa y un presupuesto de producción de 4.000 euros, Munárriz se lanzó a crear, inspirado por un concepto que atraviesa inevitablemente algunas de las piezas expuestas: la emigración a través del Estrecho de Gibraltar. “Me interesó la sensación de recordar aquella playa de Cádiz llena de pateras que vi en un viaje a Conil; mientras desde Tánger veía todo el tráfico comercial, en un trayecto perpendicular. Cómo había dos direcciones, una estructurada, legalizada, un poco lo que da forma al mundo; y esa misma dirección pretendía bloquear otra más humana y orgánica, la de la emigración”.

Su escultura está compuesta por “tres chapas hacia una dirección y las otras tres hacia la otra; tres tienen un proceso de plegado muy habitual en la producción constructiva, plegados en bandeja, que la estabiliza; y en la otra dirección, esos mismos plegados están deformados, tienen otro plegado con prensa y el pliegue queda deforme, es más imprevisible”, cuenta. El proceso creativo implicó al tejido local, algo que es también seña de la Fundación. “Es un gran ejemplo de cómo una iniciativa de coleccionismo privado puede ser importante para la sociedad y el entorno”, asegura, recordando que su escultura se hizo realidad en las instalaciones de Meycagesal, una empresa que produce piezas para barcos.

Si algo caracteriza a esta zona es ser puente con el continente vecino, África, situada a apenas 16 kilómetros de distancia. La ruta migratoria de entrada a Europa más luctuosa ha golpeado las conciencias de muchos de los artistas, que han acabado plasmando esa contradicción en sus obras. Son expresión de ella Puente, de la artista Shen Yuan —con porcelana realizada por Cerámicas Ramírez— o la reciente creación de Munárriz. El cariz político también asoma en otras creaciones, como Pacto de Madrid, una escultura del dictador Franco a caballo, semienterrado, obra de Fernando Sánchez Castillo.

Desde que tomó las riendas como directora en 2023, Gutiérrez ha querido dejar su impronta a través de dos vías: la primera, los proyectos educativos. “Vienen personas interesadas desde universidades de Suecia, pero no de Cádiz o Sevilla”, lamenta. El segundo objetivo afecta al proceso de la selección de obras a través de un certamen público: “Quiero que se haga de una manera abierta a todos los artistas”. El próximo será en 2027. El esfuerzo de la Fundación Montenmedio durante este 25 aniversario se centrará en que las miradas del arte contemporáneo giren hacia el Sur de Europa, hacia un espacio pionero que alberga la obra más grande de Marina Abramović, en la colosal pared de una antigua cantera, donde excavó siete “nidos humanos”, a los que da acceso una larga escalera de fibras naturales. Son agujeros en la pared, del tamaño justo para acoger a un humano agazapado, como un vientre prestado. En los inicios eran accesibles, ahora solo pueden observarse en la distancia. La prudencia no es una cualidad que exhiban muchos de los visitantes del espacio y la Fundación optó por cerrarlo para evitar incidentes.

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La obra 'Bridge', 2004 de Shen Yuan presente en la Fundación Montenmedio Contemporánea.

En la carretera que une los municipios gaditanos de Vejer de la Frontera y Barbate, en el kilómetro 42, una señal de tráfico indica la cercanía de un campo de golf y un restaurante. A pocos metros, en un paraje idílico del Parque Natural de la Breña, entre pinos centenarios, conviven un lujoso hotel, unas instalaciones hípicas de alto nivel y la Fundación Montenmedio Contemporánea, un museo al aire libre pionero en España donde las obras de arte habitan la naturaleza. Son 30 hectáreas en las que grandes artistas plásticos han dejado su huella en los últimos 25 años. El pasado sábado, la entidad arrancó la celebración de este aniversario redondo con la inauguración de la escultura Resaca Rojo Oriente, del artista navarro Rafa Munárriz.

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La obra 'Pacto de Madrid', 2003 de Fernando Sánchez Castillo, presente en la Fundación Montenmedio Contemporánea.  

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