El ministro de Cultura se sitúa al lado de los técnicos del Museo Reina Sofía que desaconsejan el viaje. Los socialistas catalanes defienden que es “un deber democrático” que la obra llegue al País Vasco
Ernest Urtasun ha vuelto a recordarle al PNV que el Guernica de Pablo Picasso no viajará a Bilbao tal y como se lo solicitó el lehendakari Imanol Pradales el pasado 27 de marzo al presidente Pedro Sánchez en la Moncloa. El ministro de Cultura ha sido tajante con el senador Igotz López en la sesión de control al Gobierno en el Senado. “Entiendo la sensibilidad detrás de esta petición. Estamos hablando de una obra vinculada a la memoria de Gernika y el dolor que simboliza. Mi obligación es garantizar el acceso a la cultura y también garantizar el patrimonio. En cuestiones como esta hay que escuchar a los técnicos que conservan la obra desde hace 30 años. Los informes son claros y desaconsejan el traslado de la pieza por los riesgos que supone. Celebrar el 90º aniversario de Gernika debe ser garantizar que esta obra pueda cumplir 90 años más. Mi obligación es preservar este patrimonio”.
Horas antes del cara a cara, la vicelehendakari y consejera vasca de Cultura, Ibone Bengoetxea, ya había insistido en la posición de su Gobierno: “No hemos pedido un informe sobre el estado del cuadro”. Al PNV, decía su portavoz, tampoco le interesa la opinión de los conservadores de la pieza, lo que solicitan los nacionalistas vascos desde el 24 de marzo, cuando se reunieron con Urtasun en el Ministerio de Cultura para solicitar el traslado de la tela, es saber “cuáles serían las condiciones óptimas para que ese cuadro pudiera venir a casa. Además, planteamos el análisis del desarrollo tecnológico, las condiciones físicas del espacio e incluso la colaboración entre dos museos para poder hacer eso posible con las mejores garantías”, añadió la consejera en San Sebastián.
Desde el Gobierno vasco han defendido durante casi dos semanas que esperaban lo que denominan una “una respuesta formal” del ejecutivo de Pedro Sánchez. “Los gobiernos se responden unos a otros y estamos esperando una respuesta”, concluía la mañana del martes Bengoetxea. Con la respuesta de Urtasun en sede parlamentaria, el PNV recibe de nuevo la misma negativa por parte del ministro a la solicitud que hizo el lehendakari, Imanol Pradales, en una reunión con el presidente del Gobierno para el traslado del cuadro que alberga el Museo Reina Sofía de Madrid desde 1992.
El objetivo del PNV es que el cuadro viaje hasta el Museo Guggenheim de Bilbao, donde quieren que se exponga entre el 1 de octubre de 2026 y el 30 de junio de 2027, con motivo del 90º aniversario de la constitución del primer Gobierno vasco y del bombardeo de Gernika, acaecido el 26 de abril de 1937. “Sería un gesto de memoria histórica y reparación simbólica hacia el pueblo vasco”, le dijo entonces el lehendakari al presidente. El pasado fin de semana, el gobernante vasco aprovechó el Aberri Eguna (día de la patria vasca) para preguntarle a Sánchez si iba a tener “la valentía política” de llevar el cuadro al País Vasco.
Un nuevo actor político se ha unido a la polémica esta martes. La portavoz del Govern catalán, Sílvia Paneque, ha avalado la petición del PNV: “Tiene sentido cultural y es un deber democrático”. Tras las declaraciones de la presidenta madrileña, Isabel Díaz Ayuso, tachando la petición de “catetada”, Paneque ha dicho que los representantes de las comunidades autónomas harían bien en atender con “respeto y educación” las demandas de otros territorios. La consellera ha afirmado que también hay que tener en cuenta los criterios “técnicos” esgrimidos por el Museo Reina Sofía que rechaza de manera tajante el viaje en un informe. Pero desde la Generalitat han evitado hacer ninguna comparación con las pinturas de Sijena, en el MNAC, y que la justicia ha ordenado trasladar a Aragón.
El Reina Sofía nunca ha accedido a la posibilidad de mover el cuadro, ni siquiera en casos tan excepcionales como la petición que realizó en el año 2000 el MoMA de Nueva York. “El gran icono de nuestro museo debe permanecer sin excepciones al margen de la política de préstamos de la institución”, señala el informe de cuatro páginas del Reina Sofía sobre el “histórico de peticiones” recibidas.
El lienzo de tela de lino y yute (unas dimensiones en su origen de 349,4 por 776,6 centímetros) fue analizado en 1997 tras “sufrir más de 30 itinerancias” y otros tantos enrollamientos y se consideró entonces que “las condiciones óptimas para su conservación tenían que ser necesariamente estables, con un control estricto de las fluctuaciones climáticas, evitando todo tipo de vibraciones”. En el último informe hecho público por el Reina Sofía se llega, con otras palabras, a la misma conclusión: “La obra actualmente se mantiene en condiciones estables gracias a un riguroso control de las condiciones ambientales. Sin embargo, de cara a un posible traslado, su formato, naturaleza de los elementos que la componen y estado de conservación, junto con los numerosos daños sufridos a lo largo del tiempo, la hacen especialmente sensible a todo tipo de vibraciones que son inevitables en los transportes para obras de arte. Dichas vibraciones podrían generar nuevas grietas, levantamientos y pérdidas de la capa pictórica, así como desgarros en el soporte, por lo que se desaconseja rotundamente su traslado”, concluye el Departamento de Conservación-Restauración del Museo Reina Sofía.
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Ernest Urtasun ha vuelto a recordarle al PNV que el Guernica de Pablo Picasso no viajará a Bilbao como le solicitó el lehendakari Imanol Pradales el pasado 27 de marzo al presidente Pedro Sánchez en una reunión en la Moncloa. El ministro de Cultura ha sido tajante con el senador Igotz López en la sesión de control al Gobierno en el Senado. “Entiendo la sensibilidad detrás de esta petición. Estamos hablando de una obra vinculada a la memoria de Gernika y el dolor que simboliza. Mi obligación es garantizar el acceso a la cultura y también garantizar el patrimonio. En cuestiones como esta hay que escuchar a los técnicos que conservan la obra desde hace 30 años. Los informes son claros y desaconsejan el traslado de la pieza por los riesgos que supone. Celebrar el 90º aniversario de Gernika debe ser garantizar que esta obra pueda cumplir 90 años más. Mi obligación es preservar este patrimonio”.













