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Felix Gonzalez-Torres. Dulce venganza
Museo Reina Sofía. Madrid. Hasta el 12 de octubre.
La obra y la figura de Felix Gonzalez-Torres se han vuelto casi leyendas desde su muerte en 1996, igual que las de Pepe Espaliú, Leonilson, Paul Thek y otros artistas de esa generación a los que mató jovencísimos el sida. El Reina Sofía salda con ambición una deuda clamorosa con esta primera muestra de envergadura en Madrid, sin duda la gran exposición del verano. Los comisarios Nancy Spector y Alejandro Cesarco han tomado prestada una frase del diario del artista para titularla: “Volví a Madrid veinte años después: dulce venganza”. Se refería a su breve —y tan infeliz como poco conocido— paso por la capital a los 12 años gracias a un programa de acogida de niños cubanos. Es un título tan ambivalente como su obra, a la vez melancólica y combativa, delicada y llena de la fuerza misteriosa que emanan sus esculturas de caramelos y sus resmas de folios, sus cortinas de cuentas coloridas y sus ristras de bombillas. Cesarco también es un artista de fuste y esa sensibilidad se refleja en un montaje soberbio, alérgico a las tentaciones de romantización del personaje y capaz de equilibrar la tensión de lo poético y lo político en su trabajo. Su elegancia y su emoción contenida electriza y resucita las salas del viejo hospital de Sabatini, entre la luminosidad y la elegía. JAVIER MONTES

Aurèlia Muñoz. Entes
Museo Reina Sofía. Madrid. Hasta el 7 de septiembre.
Lo que hoy, en pleno auge expositivo, se llama genéricamente arte textil comenzó por llamarse, a fines de los años cincuenta del siglo pasado, tapicería. Si acaso, tapicería contemporánea o, como en Francia, “nouvelle tapisserie”, referencia modélica para la fundación de l’Escola Catalana de Tapís en Sant Cugat del Vallès, de la que era cabeza visible Josep Grau-Garriga. Esos fueron los inicios de Aurèlia Muñoz, quien sin embargo dedicó toda su amplia trayectoria a desbordar el estrecho marco clasificatorio para expandir sus tejidos en todas direcciones, singularmente hacia las experiencias artísticas en el espacio. En esta exposición vemos desde los ecos de Paul Klee en sus dibujos semisurrealistas a las encantadoras maquetas y los despliegues de sus obras aladas, cuyas volumetrías protagonizaron su etapa más madura. Su difusión debe mucho en Madrid a la galería José de la Mano y es justo reconocerlo ahora, en ocasión del centenario del artista y de esta gran retrospectiva en el Reina Sofía. ENRIQUE ANDRÉS RUIZ

Carmen Laffón. Variaciones
Museo Thyssen-Bornemisza. Madrid. Hasta el 27 de septiembre.
A principios de los sesenta, Juana Mordó abrió a Carmen Laffón (Sevilla, 1934 – Sanlúcar de Barrameda, 2021) las puertas primero de Biosca y luego de su propia galería. Eso hizo que una pintora como ella —tradicional, de un realismo característicamente lírico y vaporoso— fuera siempre considerada alguien por los de El Paso. Ni siquiera entre los realistas madrileños le encontraríamos, sin embargo, una clara parentela estética. Sanlúcar y Doñana fueron sus paisajes predilectos, pero en la misma clave difuminada y melancólica pintó objetos y bodegones, como vemos entre las 77 obras de esta exposición. Fue reconocida y premiada. En la distancia, se me ocurre que su figura encuentra un paralelo en la poeta María Victoria Atencia, otra dama andaluza. En las esculturas y relieves que comenzaron a surgir en su obra hacia los años noventa, consiguió deshacerse de toda carga edulcorada y alcanzó una nueva pureza. E. A. R.

Ruth Asawa. Retrospectiva
Guggenheim Bilbao. Hasta el 13 de septiembre.
Sus formas son fácilmente reconocibles: esculturas con forma ovalada de alambres entrelazados que cuelgan del techo evocando grandes úteros y formas ligadas a la naturaleza. Cuando se iluminan, se expanden en el espacio realzando sombras inesperadas desde todos los ángulos. Ruth Asawa (1926-2013) solía involucrar a sus seis hijos en el proceso creativo, transformando su casa en Noe Valley, cerca de San Francisco, en un espacio pedagógico que más tarde la llevó a implicarse en la educación artística revolucionando cánones y disciplinas bajo la libertad creativa de su conocida masa de sal o arcilla de panadería. Muchas de esas obras cuelgan del Guggenheim de Bilbao en una exposición que celebra el centenario de la artista, organizada por el San Francisco Museum of Modern Art y el MoMA de Nueva York. Imperdible. BEA ESPEJO

Patricia Esquivias. Atentament
Fabra i Coats. Barcelona. Hasta el 27 de septiembre.
Esta muestra es una celebración doble. Lo es por el rescate de aquellos detalles cotidianos que pasan desapercibidos en el entorno urbano, de lo secundario o lo marginal, de esas narraciones que se escurren entre la oralidad y la escucha que tanto centran muchos de los tapices, murales o instalaciones de Patricia Esquivias, que nació en Caracas en 1979 y creció en Madrid. Lo es también porque la exposición repasa más de sus 20 años de trayectoria, cita esperada desde el campo institucional. Comisariada por la prestigiosa editorial Caniche, con la que la artista también edita un libro, la muestra se sirve de cartas que ella misma escribe para conectar la arquitectura con historias por donde la curiosidad y el humor fluyen, dice el título, Atentamente. B. E.

David Bestué. Lo fresco
Casa de Porras. Granada. Hasta el 16 de octubre.
Granada pierde a sus estudiantes en verano y queda una ciudad más sencilla, menos bulliciosa, más entre montes que nunca. La sombra es una bendición y los paseos han de darse muy temprano o al atardecer. David Bestué ha convocado esta atmósfera de pausa veraniega en una intervención específica en la Casa de Porras, el centro cultural de la Universidad de Granada en el Albaicín. En una sala, el artista ha instalado un nuevo techo suspendido de lamas de fibra de vidrio y elementos vegetales como pétalos de rosa, hibiscos, hortensia, buganvilla, crisantemo y hojas de chopo y menta. En la contigua, aparece el registro fotográfico de una serie de esculturas efímeras hechas con materiales orgánicos. Las formas humildes y prefabricadas con las que Bestué suele trabajar brillan aquí con mucha maestría en un homenaje sutil a las cúpulas de la ciudad. Son un refugio amable y muy sugerente del calor veraniego. JUAN GALLEGO BENOT

Marisol. Cuando todo está por comenzar
Centro Botín. Santander. Hasta el 25 de octubre.
Conmocionada por el suicidio de su madre cuando tenía 11 años, María Sol Escobar (París, 1930 – Nueva York, 2016), conocida sencillamente como Marisol, fue una figura precedida por sus silencios. Ese mutismo parece haberse traspasado a su reconocimiento por parte de la historiografía del arte contemporáneo, que apenas sí la empieza a recordar a pesar de haber jugado un papel destacado en la escena del arte pop de la Nueva York de los años sesenta. De raíces venezolanas y nacida en Francia, sus esculturas recurren al arte precolombino y el surrealismo para proponer lecturas múltiples sobre la identidad o el estatus. En Santander, el Centro Botín reúne más de un centenar de sus dibujos de entre 1949 y 2015 en una muestra que rastrea su salto de las dos a las tres dimensiones, donde también se exhiben esculturas, materiales de archivo y las películas de Andy Warhol de las que fue protagonista. SILVIA HERNANDO

Teresa Gancedo. Como semilla humilde
CAB. Burgos. Hasta el 6 de septiembre.
Con una mirada que parte de lo íntimo para acariciar lo universal, el arte de Teresa Gancedo (Tejedo del Sil, León, 1937) destila memoria e imaginación. A sus 89 años, la artista protagoniza un recorrido por sus pinturas, dibujos, collages yensamblajes. La exposición toma su título de un poema de su paisano Antonio Colinas que evoca una de las claves de su trayectoria: la idea del germen que contiene el potencial de toda una vida. Reivindicada en tiempos recientes —aunque ya en 1982 fue la primera española en participar en una exposición en el Guggenheim de Nueva York— el trabajo de Gancedo se alimenta de múltiples formatos y estilos, atravesados por la presencia de la naturaleza y elementos del imaginario popular y religioso reconfigurados desde sus propias vivencias. Su obra es sueño, también promesa. Bebe del pasado para abonar el futuro. S. H.

Ana Laura Aláez. Pabellón de escultura: refugio e intemperie
MUSAC. León. Hasta el 18 de octubre.
La artista retoma y reconstruye en León su instalación Pabellón de escultura, parte de su colección permanente y realizada para su gran individual en 2008 en el museo. Ha llovido mucho desde entonces, pero casi 20 años no son nada: ni para la carrera sostenida de Aláez, que ha alcanzado una madurez y solidez incontestables, ni para esta obra: sus 32 planchas de aluminio brillante y pulido se han reconfigurado como las piezas de un nuevo puzle. Rememoran la infancia leonesa de la artista, conforman un espacio a la vez sexy y monumental, y siguen luciendo a la vez complejos y seductores. J. M.

Katharina Grosse. Arrels
Es Baluard. Palma. Hasta el 31 de enero de 2027.
La artista alemana lleva más de tres décadas expandiendo la pintura más allá del lienzo. Su herramienta predilecta es el pulverizador industrial, con el que aplica el color sobre superficies, arquitecturas y elementos naturales. Su última intervención, producida por Es Baluard, tiene lugar en La Llotja de Palma, edificio gótico que en otro tiempo fue lonja de mercaderes. Entre sus columnas helicoidales, la artista alemana convierte el espacio en un paisaje de tierras, raíces, ramas y bloques cromáticos. Como de costumbre en todo lo que toca, sus colores ácidos no son decorativos, sino que sirven para alterar la escala y la temperatura del edificio hasta crear una suerte de ecosistema provisional. En su obra, la pintura deja de ser una imagen para convertirse en un lugar. ÁLEX VICENTE
Agenda internacional: Calder, Duchamp y el arte latinoamericano
Á. V.
- En París, la Fundación Louis Vuitton despliega cerca de 300 obras de Alexander Calder en diálogo con la arquitectura de Frank Gehry. Mientras, el Grand Palais recurre a Hilma af Klint, pionera de la abstracción y garantía de taquilla museística.
- La Tate Modern propone en Londres una triple dosis latinoamericana: Frida Kahlo, Ana Mendieta y Julio Le Parc. Anish Kapoor toma la Hayward Gallery, mientras el Courtauld observa el uso del color en la escultura de Barbara Hepworth.
- La Bienal de Venecia sigue abierta hasta noviembre, junto con la muestra de Lorna Simpson en la Punta della Dogana y al estimulante diálogo entre Arthur Jafa y Richard Prince en la Fundación Prada.
- El MoMA de Nueva York abre la primera gran retrospectiva estadounidense de Marcel Duchamp desde 1973, que aspira a liberarlo, por fin, del tópico recurso al urinario y la bicicleta.
- En México, el MUAC se centra en los colectivos fundados en los setenta y ochenta contra la represión política y la idea del genio individual. Y, en Buenos Aires, el Malba se adentra en el imaginario afrocubano en la obra de la gran Belkis Ayón.
Tres libros de arte

¿A quién pertenece la belleza?
Bénédicte Savoy
Traducción de Ariel Dilon. Cátedra, 2026. 272 páginas. 19,95 euros
Esta investigadora francesa, gran especialista en la restitución de las obras de arte, se pregunta a quién pertenece la belleza del busto de Nefertiti, el Altar de Pérgamo o la Madona Sixtina de Rafael, tres casos de una decena de obras que le sirven para iluminar un debate que entrelaza deseo, poder y memoria. Bénédicte Savoy contempla estas piezas como testigos de sus propios recorridos históricos: conquistas, expolios y pérdidas. El resultado es un libro tan absorbente como una novela de aventuras, capaz de transformar nuestra manera de mirar los museos y las historias que albergan las imágenes. La belleza no pertenece a nadie, pero las preguntas que suscita nos conciernen a todos. ÁNGELA MOLINA

La puntada subversiva
Rozsika Parker
Traducción de Ana Useros y Jesús Espino Nuño. Akal, 2026. 320 páginas. 26,50 euros
Publicado originalmente en 1984, este libro se convirtió en una pieza fundamental de la historiografía feminista del arte al revalorizar el bordado, apartándolo del desprecio asociado a las llamadas “artes menores” y situándolo como territorio de creación, resistencia y pensamiento. A partir de obras, cartas, revistas y textos literarios, Parker revela la estrecha relación entre feminidad, trabajo doméstico y poder. Su análisis anticipa cuestiones que otra teórica feminista, Griselda Pollock, formularía poco después al hablar de la “estructura de exclusión”, en su ensayo seminal Diferenciando el canon. Á. M.

Momentum. Arte y ecología en la América Latina contemporánea
María del Carmen Carrión, Inés Katzenstein y Madeline Murphy Turner (editoras)
Traducción de Javier Mattio Robin. Caja Negra, 2026. 424 páginas. 27 euros
Desde el laboratorio crítico del Instituto Cisneros, a cargo de la colección de arte latinoamericano donada por la coleccionista del mismo nombre al MoMA, llega este conjunto de ensayos que profundiza en algunas de las discusiones que atraviesan hoy los museos: el arte enfrentado a la crisis ecológica y la transformación del vocabulario de los artistas que articulan saberes indígenas, prácticas territoriales y reflexión filosófica. Ilustrado con abundantes ejemplos, el volumen muestra cómo lo humano está dejando de ocupar el centro en el llamado pensamiento interespecies, una corriente que alcanzó su cenit en 2008, con el reconocimiento de los derechos de la naturaleza en la Constitución de Ecuador. Á. M.
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