Una lectora, sobre Blocus: “¿Qué falla cuando destrozar se convierte en la forma más rápida de que te escuchen?”

El presunto fundador de Blocus, el movimiento que llenó de fuego y saqueos el centro de Barcelona, tiene 20 años. Uno menos que yo. Desde que lo leí no dejo de pensar en eso. Mientras muchos de mi edad buscamos prácticas, pagamos alquileres imposibles o intentamos que alguien nos tome en serio, él encontró la atención en un canal de Telegram y en un vídeo con capucha. No lo justifico; lo que hizo merece las consecuencias que le correspondan. Pero sí me pregunto qué falla cuando destrozar se convierte en la forma más rápida de que te escuchen. Detenerlo era necesario. Entender por qué tantos chavales le siguieron será bastante más difícil.

Seguir leyendo

 La correspondencia del director aborda el arresto del organizador de los disturbios, el diseño sobreestimulante de los libros infantiles, los trabajadores que hacen funcionar España y la pérdida de la cortesía  

Cartas al director

Opinión de un lector sobre una información publicada por el diario o un hecho noticioso. Dirigidas al director del diario y seleccionadas y editadas por el equipo de opinión

La correspondencia del director aborda el arresto del organizador de los disturbios, el diseño sobreestimulante de los libros infantiles, los trabajadores que hacen funcionar España y la pérdida de la cortesía

Jóvenes frente a un escaparate roto en Barcelona, el 24 de octubre.Lorena Sopêna – Europa Press (Europa Press)

El presunto fundador de Blocus, el movimiento que llenó de fuego y saqueos el centro de Barcelona, tiene 20 años. Uno menos que yo. Desde que lo leí no dejo de pensar en eso. Mientras muchos de mi edad buscamos prácticas, pagamos alquileres imposibles o intentamos que alguien nos tome en serio, él encontró la atención en un canal de Telegram y en un vídeo con capucha. No lo justifico; lo que hizo merece las consecuencias que le correspondan. Pero sí me pregunto qué falla cuando destrozar se convierte en la forma más rápida de que te escuchen. Detenerlo era necesario. Entender por qué tantos chavales le siguieron será bastante más difícil.

Laia Vidal Martínez. Torrelles de Llobregat (Barcelona)

La España que funciona

Un país como España no puede tolerar accidentes ferroviarios como los ocurridos en Adamuz y Urda. Hay que investigar lo sucedido, esclarecer las causas y exigir las responsabilidades oportunas. Sobre todo, hay que estar volcados en atender y acompañar a las víctimas y sus familias. Pero no podemos permitir que cada tragedia o cada incidencia se convierta en el retrato de un país sumido en el caos. Porque nuestro país funciona. Y, sobre todo, funcionan millones de profesionales que cada día hacen posible que siga adelante. Tenemos problemas, algunos graves, y debemos afrontarlos y corregirlos. Sin embargo, una cosa es denunciar lo que falla y otra transmitir a la sociedad que nada funciona.

Miguel Ángel Granados Ruiz. Pinto (Madrid)

Libros estroboscópicos

El escaparate de una librería infantil se va asemejando poco a poco a un mercado de Navidad: luces, colores, brillos. Todo por llamar la atención de los pequeños lectores. Tal es la lucha por una portada que destaque sobre el resto, que corremos el riesgo de efectos estroboscópicos en la sección infantil. Al abrir el libro, la cosa no mejora: frases cortas, secuencias rápidas, falta de descripción, de emoción, de fondo. Se va perdiendo la capacidad de atención y eso a la literatura también le pasa factura. El libro infantil lo paga: historias convertidas en posts de Instagram, donde la estética y la inmediatez ganan la batalla. No deberíamos dejar que la literatura se adapte a la frenética vida que llevamos, sino conservarla como el resquicio de calma al que volver cuando todo lo demás nos abruma.

Marta Montero. Segovia

Cortesía que nos une

A menudo se sustituye el “por favor” y el “gracias” por la impaciencia o la brusquedad. Aquellos buenos modales que nuestros mayores no se cansaban de repetirnos se han diluido como un azucarillo en un vaso de agua. El escenario ha variado. Un pequeño movimiento de cortesía, en la forma de una inclinación de cabeza o de una leve sonrisa al cruzarse, puede mejorar sensiblemente la convivencia. Todos estos gestos cotidianos de agradecimiento, amabilidad, empatía, además de fortalecer la conexión social, logran reprimir los impulsos agresivos que puedan surgir y mejoran nuestro estado emocional.

Miguel Sánchez Trasobares. Zaragoza

Mis comentariosNormas

Rellena tu nombre y apellido para comentarcompletar datos

Please enable JavaScript to view the <a href=»https://disqus.com/?ref_noscript» rel=»nofollow»> comments powered by Disqus.</a>

Archivado En

 EL PAÍS

Noticias de Interés