‘Spider-Man: Brand New Day’: El chico araña es ahora un triste adulto atado por el trabajo

Destin Cretton entrega una película menos luminosa y entretenida que el resto de la serie, pero con una ligera y loable carga de profundidad  

El tiempo es lo que tiene: que se va. Te descuidas y se te han escapado la adolescencia, la juventud, la frescura y el ímpetu. Le pasa incluso a Spiderman.Le ocurre hasta a Tom Holland, magnífico actor, con su eterna cara de pillo simpático y noble. En el relato de Spider-Man: Brand New Day, cuarta entrega individual y personalizada del intérprete británico como el arácnido superhéroe, tras Homecoming (2017), Lejos de casa (2019) y No Way Home(2021), todas ellas precedidas del consabido título de Spider-Man, han pasado cuatro años y la criatura anda como tantos otros veinteañeros contemporáneos, y ahí comienzan las virtudes de una película menos luminosa y entretenida que el resto de la serie, pero con una ligera y loable carga de profundidad. Rictus de cansancio, dedicado exclusivamente al trabajo de librar del mal a la ciudad de Nueva York, sin amigos y sin novia, Peter Parker ha sucumbido a las inclemencias de su destino: ser un superhéroe.

De este modo, pese a algunos fogonazos con su habitual sentido del humor, Brand New Day es más amarga y oscura. No tiene el desenfado de sus predecesoras, con sus toques de comedia juvenil clásica y cafre de instituto, ni su aureola de feliz anti-intelectualidad. Ahora Peter Parker lo ha perdido todo y solo cuida a sus conciudadanos, pero no tiene con quien compartir sus triunfos. Y así se lo viene a decir la villana de la función, en boca de otro veinteañero largo (Holland acaba de cumplir 30): “He visto tu apartamento y eres el cliché del joven actual, adicto al trabajo, a la comida preparada y a la nostalgia de que tus mejores momentos ya han pasado”.

Como sustituto de Jon Watts, director de las tres anteriores películas, en esta se ha puesto al mando Destin Cretton, que tras un inicio de carrera ligado a historias que nada tenían que ver con las superproducciones de acción (dirigió, por ejemplo, el estimable drama judicial sobre el racismo Cuestión de justicia), dio un giro a su filmografía con Shang-Chi y la leyenda de los siete anillos (2021). La típica película de Marvel sacada del fondo del armario en un momento de sobredosis superheroica, en principio ligada a la inclusión y la bifurcación de su negocio hacia el mercado asiático con su rescate de un rol chino-estadounidense, pero que nos sorprendió a unos cuantos por la fisicidad de sus secuencias de acción y por su ocurrente diversión cómica. En Brand New Day, sin embargo, Cretton ha perdido cierta insolencia en la puesta en escena, profesional y eficaz, pero casi indistinguible de las de otros productos de Marvel.

La estructura de los seriales (no solo los de superhéroes, también los de otros blockbusters como Harry Potter) suele llevar consigo un momento en el que, tras sucesivas andanzas, se llega a la maduración y, más tarde, al crepúsculo del héroe. En cada biografía hay un ciclo y en la presente Spider-Man aparece en dos vertientes distintas. Una primera, anudada a las características de los personajes de Marvel: la asunción de que los poderes, además de una bendición, resultan una condena por su condición de bichos raros. Y una segunda, dispuesta a partir de las interioridades del rol que ejerce la villanía: pocas cosas más rabiosas hoy en día que una adolescente enfadada y dolida, con razones de sobra para estarlo.

Holland, pese a las divergencias interiores del personaje, está tan cercano y encantador como siempre. Jon Bernthal, una vez más en el papel de The Punisher, pone el contrapunto cómico y bestia. Y Zendaya y Jacob Batalon regresan al mundo de Parker con sus minidosis de emoción, aunque disminuidas respecto a otras entregas. Sin embargo, con unas dimensiones de metraje harto injustificadas (casi dos horas y media), lo que domina en la película es esa sensación de cierto hastío, armonizada con la plenitud de hacerse mayor y ser consciente de ello. Para bien y para mal.

Spider-Man: Brand New Day

Dirección: Francesco Sossai.

Intérpretes: Tom Holland, Zendaya, Jon Bernthal, Sadie Sink.

Género: superhéroes. EE UU, 2026.

Duración: 144 minutos.

Estreno: 29 de julio.

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El tiempo es lo que tiene: que se va. Te descuidas y se te han escapado la adolescencia, la juventud, la frescura y el ímpetu. Le pasa incluso a Spiderman. Le ocurre hasta a Tom Holland, magnífico actor, con su eterna cara de pillo simpático y noble. En el relato de Spider-Man: Brand New Day, cuarta entrega individual y personalizada del intérprete británico como el arácnido superhéroe, tras Homecoming (2017), Lejos de casa (2019) y No Way Home (2021), todas ellas precedidas del consabido título de Spider-Man, han pasado cuatro años y la criatura anda como tantos otros veinteañeros contemporáneos, y ahí comienzan las virtudes de una película menos luminosa y entretenida que el resto de la serie, pero con una ligera y loable carga de profundidad. Rictus de cansancio, dedicado exclusivamente al trabajo de librar del mal a la ciudad de Nueva York, sin amigos y sin novia, Peter Parker ha sucumbido a las inclemencias de su destino: ser un superhéroe.

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Spider-Man: Brand New Day

Dirección: Francesco Sossai.

Intérpretes: Tom Holland, Zendaya, Jon Bernthal, Sadie Sink.

Género: superhéroes. EE UU, 2026.

Duración: 144 minutos.

Estreno: 29 de julio.

 

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