Adiós a los ladrones de guante blanco: Europol alerta de robos cada vez más violentos en los museos

Un informe de la agencia europea revela atracos más agresivos, menos organizados y con preferencia por objetos fácilmente transformables, como oro y joyas  

Puede que Hollywood siga romantizando los robos de guante blanco en museos a base de ingenio, humor y glamur, como hizo en El secreto de Thomas Crown, en la saga de Ocean’s Eleven o, más recientemente, en la versión modernizada de Arsenio Lupin para la serie de Netflix basada en el mítico personaje del “caballero ladrón” del novelista francés Maurice Leblanc. Pero la realidad, como demuestran algunos de los incidentes más recientes, entre ellos el nada romántico y pacífico pero muy real atraco de joyas de la Corona francesa en el Louvre hace un año, dista mucho de la ficción y tiene un tono mucho más siniestro: según Europol, estos delitos son cada vez más violentos.

“Los robos en museos son cada vez más agresivos, con un giro hacia métodos violentos y coercitivos”, advierte la agencia de cooperación policial europea en el informe Cambio de tácticas, cambio de objetivos: la naturaleza cambiante de los robos en los museos, publicado este lunes. Según Europol, que repasa algunos de los principales atracos a museos de los últimos años en Europa, especialmente en Francia y Países Bajos, se observa una tendencia creciente al uso de “mazos, hachas y hasta explosivos” para forzar el acceso a las obras de arte resguardadas, o incluso el empleo de armas de fuego para “intimidar al personal de seguridad o los visitantes”.

Uno de los ejemplos usados para explicar el cambio en los métodos, nada sofisticados y sorprendentes por su sencillez y eficacia, es el espectacular atraco en el Museo del Louvre del 19 de octubre de 2025. Fue increíble no sólo porque ocurrió en el museo más visitado del mundo, sino por la manera en la que actuaron los atracadores: a plena luz del día, poco después de que abriera la pinacoteca. Accedieron a través de una escalera de obra al balcón que da a la Galería de Apolo y, armados con radiales, rompieron las vitrinas donde se exponían las joyas de la Corona francesa y se llevaron nueve piezas. Una de ellas, la corona de la emperatriz Eugenia de Montijo, cayó al suelo durante la huida. Es lo único que se ha podido recuperar de un botín valorado en 88 millones de euros.

El atraco fue perpetrado en siete minutos y con violencia, a ojos de los presentes en la sala y del personal de seguridad, que no pudieron hacer nada porque, como se vio en vídeos de las cámaras de seguridad, los asaltantes les amenazaron con las radiales para que no interviniesen. Días después se detuvo a los cuatro miembros del comando, todos con antecedentes por robo por encargo o violencia, pero sin responder a un perfil de traficantes de bienes culturales. La muestra de esa falta de “profesionalidad” —otro de los rasgos distintivos nuevos, alejados de las tradicionales redes más especializadas y no violentas— fue que olvidaron objetos que permitieron su posterior identificación.

Un modus operandi similar siguieron los ladrones del violento golpe que sufrió el museo Cognacq-Jay de París un año antes, el 20 de noviembre de 2024, cuando cuatro personas asaltaron la pinacoteca poco después de las 10 de la mañana y se llevaron varias tabaqueras de oro y piedras preciosas. En el robo, también destacado por Europol como ejemplo de los nuevos atracos con violencia, los ladrones accedieron al museo armados con bates de béisbol y hachas y rompieron las vitrinas a hachazos mientras otros dos esperaban en motos a la salida. El atraco duró cuatro minutos, mientras los turistas paseaban tranquilamente por otras salas del museo.

Sopletes y preciosas

Un mes antes del robo del Louvre, otros dos museos franceses fueron objeto de asaltos: el Museo de Historia Natural de París, donde un individuo se llevó varias piezas tras romper las vitrinas con un soplete, y el Museo Nacional de la Porcelana en Limoges, en la región de Nueva Aquitania, donde los asaltantes se llevaron varias cerámicas chinas valoradas en 9,5 millones de euros.

Y es que no está cambiando solo el método, subraya Europol, también está variando el objetivo de dichos robos: en los dos últimos años, el objetivo más buscado son metales y piedras preciosas, como sucedió también en el robo en el Museo Drents de Assen, Países Bajos, donde fueron sustraídas varias piezas arqueológicas de oro procedentes de Rumanía. Pero pero cada vez más también se roban “objetos culturales chinos”.

“Los ladrones han sustraído objetos de oro como pepitas, monedas de oro y piezas decorativas de oro, así como joyas con piedras preciosas”, resume la agencia policial europea, que considera que estos objetos son muy apreciados por los ladrones debido a su “creciente valor” y a que los metales preciosos “pueden ser fácilmente fundidos, sin dejar rastro alguno para las fuerzas del orden, lo que facilita las ventas ilícitas durante el proceso de receptación”. Algo parecido sucede con las joyas, cuyas piedras preciosas pueden ser “fácilmente extraídas y revendidas”.

En la mira de los ladrones en los últimos años están también objetos culturales chinos, sobre todo “platos de porcelana china de los siglos XII y XIII, jarras procedentes de la dinastía Ming y jarrones chinos de bronce con esmaltes de colores que datan de las dinastías Ming y Qing”, señala el informe, que recuerda que estos objetos tienen una “alta demanda” y “probablemente” son fácilmente vendidos en el mercado de arte.

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Puede que Hollywood siga romantizando los robos de guante blanco en museos a base de ingenio, humor y glamur, como hizo en El secreto de Thomas Crown, en la saga de Ocean’s Eleven o, más recientemente, en la versión modernizada de Arsenio Lupin para la serie de Netflix basada en el mítico personaje del “caballero ladrón” del novelista francés Maurice Leblanc. Pero la realidad, como demuestran algunos de los incidentes más recientes, entre ellos el nada romántico y pacífico pero muy real atraco de joyas de la Corona francesa en el Louvre hace un año, dista mucho de la ficción y tiene un tono mucho más siniestro: según Europol, estos delitos son cada vez más violentos.

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