Aurora Nealand, talento de Nueva Orleans y gran embajadora del jazz tradicional

Recorrió EE UU en bicicleta para conocer historias musicales rurales y aprender. Esta cantante y multiinstrumentista es uno de los atractivos del HolaNola Lab-Fest que se celebra esta semana en Santiago de Compostela  

MÚSICA

Recorrió EE UU en bicicleta para conocer historias musicales rurales y aprender. Esta cantante y multiinstrumentista es uno de los atractivos del HolaNola Lab-Fest que se celebra esta semana en Santiago de Compostela

Aurora Nealand, en una imagen promocional.
Fernando Navarro

Dice Aurora Nealand que disfruta especialmente del sonido de los huevos friéndose en el aceite porque tiene muchas capas. Una idea que muestra a una artista capaz de prestar atención a los pequeños detalles por simples que sean. Los huevos mientras se fríen regalan un sonido que, a veces, bien pueden dar paz. La música de Nealand, llena de candor y esencia de Nueva Orleans, goza de una especie de aspecto hogareño y querido: el de la paz espiritual.

Nacida en Pacifica, en California, aunque afincada desde hace lustros en Nueva Orleans, Nealand es una artista mayúscula. Una multiinstrumentista capaz de tocar el clarinete, el saxofón, el acordeón o el piano, que también se distingue por cantar con su particular voz alegre. Ha sido galardonada tanto en solitario, por ser una de las voces femeninas más importantes de las formaciones de jazz tradicional, como con su banda, por defensa esmerada de las raíces del jazz. También es la líder de The Royal Roses, la banda de jazz tradicional no convencional, cuyo enfoque se inspira en el linaje de la improvisación colectiva, tanto propio del primitivo sonido de Nueva Orleans.

Referirse a Nealand es referirse a un espíritu indomable de amor absoluto a la música. Puedo dar fe porque he conocido a Aurora y he estado con ella en Nueva Orleans, donde he visto de primera mano su trabajo por la comunidad musical de la ciudad, tanto con sus asociaciones con músicos callejeros como por sus aportaciones en la Panorama Jazz Band para los desfiles del Mardi Gras u otras festividades como por ser cofundadora de SONO (Sound Observatory New Orleans), que facilita talleres de música en la región de Nueva Orleans. Lo suyo es amor a la gran causa de la música popular.

Asegura la cantante, compositora e instrumentista que viene de unos padres hippies y que eso la llevó siempre a tener una visión despreocupada del negocio. Su idea siempre ha sido conocer más de la música desde un aspecto antropológico y social, como si fuera una bibliotecaria sonora interesada por las historias que rodean a las creaciones musicales y a sus autores. Tal es su mentalidad que emprendió un viaje en bicicleta a través del país antes que intentar medrar en la industria discográfica. Durante ese viaje de meses, entrevistó a estadounidenses rurales y recopiló sus historias en una pieza musical titulada American Dreams. El periplo concluyó en Nueva Orleans, donde comenzó a tocar jazz tradicional y acabó asentándose.

En la ciudad de Louis Armstrong, cuna del jazz, Nealand, con su aire de artista hobo, siempre en movimiento, es una de la músicas más queridas. Ha tocado con grandes figuras de allí como John Boutté y Bif Chief, ha hecho residencias artísticas en el New Orleans Contemporary Arts Center y ha grabado y tocado en el Preservation Hall Center, epicentro del viejo jazz de NOLA. Por eso, se entiende que David Simon contara con ella para la segunda temporada de la serie Tremè, en la que hizo un cameo y compuso una canción.

Al hablar de esta mujer, una de las mayores expertas en la interpretación con clarinete, el instrumento más característico del jazz primitivo, conviene afirmar que nos hallamos ante una gran embajadora del jazz tradicional. Quizá una de esas grandes en la sombra, fuera de los focos y el negocio, pero que tiene toda una filosofía artística y de vida que encumbra a la música popular al mejor de los lugares.

Mis comentariosNormas

Rellena tu nombre y apellido para comentarcompletar datos

Please enable JavaScript to view the <a href=»https://disqus.com/?ref_noscript» rel=»nofollow»> comments powered by Disqus.</a>

Archivado En

 Feed MRSS-S Noticias

Aurora Nealand, en una imagen promocional.

Dice Aurora Nealand que disfruta especialmente del sonido de los huevos friéndose en el aceite porque tiene muchas capas. Una idea que muestra a una artista capaz de prestar atención a los pequeños detalles por simples que sean. Los huevos mientras se fríen regalan un sonido que, a veces, bien pueden dar paz. La música de Nealand, llena de candor y esencia de Nueva Orleans, goza de una especie de aspecto hogareño y querido: el de la paz espiritual.

Seguir leyendo

 

Noticias de Interés