En el bar del barrio

Hay algo profundamente español en ver el fútbol en el bar del barrio con tus colegas. No es solo el partido; es el comentario sobre esa jugada maestra, la discusión sobre el penalti o la alegría colectiva cuando cantan gol. Durante 90 minutos, incluso desconocidos comparten mesa, opiniones, emociones. Sin embargo, cada vez más partidos importantes se reparten entre múltiples plataformas de pago. Para muchos aficionados, seguir a su equipo se ha convertido en un sinfín de suscripciones. Gran parte de la fuerza del fútbol en España está en ser una experiencia compartida. Y cuando el acceso se encarece, algo de ese ritual se pierde y nos volvemos más individualistas.

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 Las lectoras y los lectores escriben sobre el fútbol en los bares, el protocolo sobre la pederastia en la Iglesia, la música de Bach, la guerra en Irán y el poder de la literatura  

Cartas al Director

Opinión de un lector sobre una información publicada por el diario o un hecho noticioso. Dirigidas al director del diario y seleccionadas y editadas por el equipo de opinión

Las lectoras y los lectores escriben sobre el fútbol en los bares, el protocolo sobre la pederastia en la Iglesia, la música de Bach, la guerra en Irán y el poder de la literatura

Varios aficionados seguían en agosto de 2023 en un bar de Legazpia (Gipuzkoa) la final del Mundial de fútbol femenino, que ganó España. JAVIER HERNÁNDEZ

Hay algo profundamente español en ver el fútbol en el bar del barrio con tus colegas. No es solo el partido; es el comentario sobre esa jugada maestra, la discusión sobre el penalti o la alegría colectiva cuando cantan gol. Durante 90 minutos, incluso desconocidos comparten mesa, opiniones, emociones. Sin embargo, cada vez más partidos importantes se reparten entre múltiples plataformas de pago. Para muchos aficionados, seguir a su equipo se ha convertido en un sinfín de suscripciones. Gran parte de la fuerza del fútbol en España está en ser una experiencia compartida. Y cuando el acceso se encarece, algo de ese ritual se pierde y nos volvemos más individualistas.

Janira Punzano Salguero. Polinyà (Barcelona)

Un acuerdo con caducidad

El acuerdo entre el Gobierno y la Iglesia está bien fundamentado ante una necesidad tan grave como los casos de abusos en el clero español. Según el acuerdo, es el Defensor del Pueblo el que dicta las indemnizaciones que debe abonar la Iglesia. Quedan unos ocho meses para la renovación del actual defensor. Si no se llegara a un consenso, la institución entraría en una situación de interinidad que podría prolongarse hasta que el Partido Popular forzase el nombramiento de un defensor que favorezca en mayor medida los intereses de la Iglesia.

Juan Salvador Agüí Santamarta. Madrid

Bach, siempre trascendente

Cuando uno escucha la belleza de la música de Bach, toda la mediocridad de los políticos, las ambiciones de los poderosos y la crueldad de muchos de ellos se disipa y se alcanzan una paz y un deseo de que todo el mal que nos rodea sea solo un sueño en este Domingo de Resurrección. ¡Ojalá que el sueño dure!

Ana Alonso Castrillo. Madrid

Destellos de esperanza

No son estos tiempos de exhibición de fuerza y furor bélico los más apropiados para sentirse optimista. Sin embargo, creo estar siendo testigo de un cambio en la reacción de la población de la mayoría de los países ante esa violencia descontrolada. Ya no predomina la alineación maniquea con uno de los bandos, sino la constatación de que el ego desmedido de algunos gobernantes lleva a tomar decisiones crueles y altamente destructivas. La resistencia pasiva y crítica de muchos países de todos los continentes, incluidos aliados tradicionales, y la falta de seguidismo a estas exhibiciones de fuerza carentes de legalidad son un fenómeno en auge con el potencial de devolvernos a un mundo más racional y equilibrado para la resolución de los conflictos.

José Carlos Monteagudo Castro. Valencia

Palabras por el mundo

Estamos cubriendo los hoyos de la tierra y de la historia con miles de páginas de libros. Historias expuestas desde nuestros ojos y nuestra voz, todas diferentes que se enraman por debajo de la tierra sirviendo de sustrato y construyendo una infraestructura tupida y anárquica, sin más sentido que el que cada uno quiera darle. Que podremos atravesar eligiendo hacia qué palabras vamos a dirigir nuestro próximo salto.

Marta Escolar. Villafranca de los Barros (Badajoz)

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