Más de 50 autores españoles desembarcarán a principios de septiembre en la XXVIII Bienal Internacional del Libro de São Paulo, uno de los mayores eventos dedicados a la literatura en Latinoamérica. España es el país invitado de honor de esta edición, que será más grande que nunca y espera batir su récord de asistencia, con más de 700.000 visitantes.
Bernardo Atxaga, Isaac Rosa, Elvira Navarro o Alana S. Portero estarán en septiembre en una feria que espera más de 700.000 visitantes
Más de 50 autores españoles desembarcarán a principios de septiembre en la XXVIII Bienal Internacional del Libro de São Paulo, uno de los mayores eventos dedicados a la literatura en Latinoamérica. España es el país invitado de honor de esta edición, que será más grande que nunca y espera batir su récord de asistencia, con más de 700.000 visitantes.
Por el lado español, la escritora Marta Sanz es la comisaria de un programa literario que incluye a 50 participantes, con una buena presencia de autores jóvenes o aún poco conocidos para los lectores brasileños. El objetivo es convertir la bienal en un escaparate para que Brasil conozca una España diversa y “alejada de cualquier tópico”, explica por teléfono el secretario de Estado de Cultura del Gobierno español, Jordi Martí.
Participarán, entre otros, Xesús Fraga, Bernardo Atxaga, Candela Sierra, Alana S. Portero, Sabina Urraca, María Folguera, Katixa Agirre, Berta Dávila, Azahara Palomeque, Carlos Zanón, Elena Medel, Isaac Rosa, María Canosa, Sara Barquinero, Harkaitz Cano, Marc Collel, Elvira Navarro y Rosario Izquierdo. Estarán representadas las diferentes lenguas oficiales de España y aunque predomina la narrativa, no quedará ningún palo por tocar: poesía, cómic, ensayo, teatro, literatura infantil y juvenil e ilustración.

“Creo que el simple hecho de promover una visión de España como es, diversa, será interesante para Brasil, un país infinitamente más grande que el nuestro, pero mucho más homogéneo a nivel lingüístico”, cree Martí. Después de que España fuese el país invitado en las ferias de Guadalajara y Bogotá, llega el turno del país más poblado de Latinoamérica, la excepción lusófona del continente, algo que el número dos del ministerio cree que no debería ser un obstáculo. Muchos de los autores que estarán en la Bienal no tienen sus libros traducidos al portugués, pero se espera que su presencia despierte la curiosidad de las editoriales brasileñas.
La programación cuenta con un 60% de autoras y un 40% de autores, una discriminación positiva que el ministerio español viene llevando a cabo en sus políticas internas (en los premios nacionales, la composición de los jurados, distribución de subvenciones…) y de la que Martí presume: “Siempre se da ese desequilibrio con toda la intención, con una perspectiva de género indispensable para ir igualando una cosa histórica, que viene de lejos”, resalta el número dos del ministerio.
La casa de la literatura española en la Bienal de São Paulo será un pabellón inspirado en las curvas del paisajista Roberto Burle Marx. Mientras dure la bienal, del 4 al 13 de septiembre, cada noche habrá una velada poética, lo que los brasileños llaman “sarau”, para presentar algunas de las voces más representativas de la poesía escrita en castellano, catalán, euskera y gallego. También habrá un homenaje a las mujeres artistas de la Generación del 27 a cargo de la cantante y compositora Sheila Blanco.

Aunque la mayoría de debates y actividades de los autores españoles se concentrará en el pabellón nacional, habrá más. Muchos aprovecharán su viaje a Brasil para pasar por los Institutos Cervantes repartidos por el país: Brasilia, Río de Janeiro, Belo Horizonte, Recife, Salvador, Porto Alegre y Curitiba. El de São Paulo, además, acogerá una exposición que rescatará el trabajo de los fotógrafos Palmira Puig y Marcel Giró, dos catalanes que se exiliaron en la metrópolis brasileña tras la Guerra Civil y que acabaron teniendo un papel clave en la fotografía modernista de Brasil.
La presencia de España en la Bienal de São Paulo se da en un momento en que el evento empieza a plantearse qué hacer para no morir de éxito. La edición de 2024 fue la mayor de la década, con más de 722.000 asistentes, y ahora se espera superar esa cifra. Este año la feria ocupará 86.000 metros cuadrados, un 28% más que hace dos años, y tendrá 269 expositores. Para dar cabida a tanta gente, la organización pondrá por primera vez a la venta entradas nocturnas. La bienal tiene un carácter fuertemente comercial y popular; es el destino predilecto de excursiones escolares y en las últimas ediciones la presencia de algunos autores de superventas extranjeros provocó incluso tumultos entre el público adolescente.











