Nadie sufre como yo quiero

Hablaba con mi amiga del duelo, y de lo difícil que es acompañarlo cuando no es el tuyo. Cómo consolar a un amigo, o a un compañero de un pérdida inconsolable cuando eres parte de su vida pero no de su intimidad. Cómo transmitir calor y una disponibilidad genuina sin imponer también una empatía pegajosa, proyectando fantasmas propios sobre su experiencia, ahogándola de buenas intenciones, y un poco de vanidad. En contra de lo que dicen los libros, el amor no es suficiente. Consolar es un talento que no se enseña en clase y, quizá por eso, casi nadie lo practica bien.

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 Consolar es un talento que no se enseña en clase y, quizá por eso, casi nadie lo practica bien  

Hablaba con mi amiga del duelo, y de lo difícil que es acompañarlo cuando no es el tuyo. Cómo consolar a un amigo, o a un compañero de un pérdida inconsolable cuando eres parte de su vida pero no de su intimidad. Cómo transmitir calor y una disponibilidad genuina sin imponer también una empatía pegajosa, proyectando fantasmas propios sobre su experiencia, ahogándola de buenas intenciones, y un poco de vanidad. En contra de lo que dicen los libros, el amor no es suficiente. Consolar es un talento que no se enseña en clase y, quizá por eso, casi nadie lo practica bien.

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