¿Por qué el 80% de lectores de ‘true crime’ son mujeres?

Cartas sobre la mesa. Como Berta Comas Casas, también soy fan del true crime, los documentales que recrean crímenes reales. De hecho, soy esa persona que pica la cebolla mientras escucha cómo desapareció el niño de Somosierra tras un accidente de tráfico. Como la autora, también hubo un momento de mi vida en el que dejé de escucharlos. En mi caso, fue cuando mi hija adolescente comenzó a salir por la noche y esas historias de familias que se encuentran con una cama sin deshacer cuando se levantan dejaron de ser lejanas. ¿Y si un día éramos nosotros? El libro se abre con esa pregunta: ¿y si un día soy yo? Comas se descubre eligiendo la foto de su cartel de “Desaparecida” y admitiendo que lleva semanas sintiendo ansiedad cuando regresa a casa de noche, pensando dónde podría escapar o cómo reaccionaría si le ocurriera lo que estaba oyendo en el podcast.

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 Cartas sobre la mesa. Como Berta Comas Casas, también soy fan del true crime, los documentales que recrean crímenes reales. De hecho, soy esa persona que pica la cebolla mientras escucha cómo desapareció el niño de Somosierra tras un accidente de tráfico. Como la autora, también hubo un momento de mi vida en el que dejé de escucharlos. En mi caso, fue cuando mi hija adolescente comenzó a salir por la noche y esas historias de familias que se encuentran con una cama sin deshacer cuando se levantan dejaron de ser lejanas. ¿Y si un día éramos nosotros? El libro se abre con esa pregunta: ¿y si un día soy yo? Comas se descubre eligiendo la foto de su cartel de “Desaparecida” y admitiendo que lleva semanas sintiendo ansiedad cuando regresa a casa de noche, pensando dónde podría escapar o cómo reaccionaría si le ocurriera lo que estaba oyendo en el podcast. Seguir leyendo  

Cartas sobre la mesa. Como Berta Comas Casas, también soy fan del true crime, los documentales que recrean crímenes reales. De hecho, soy esa persona que pica la cebolla mientras escucha cómo desapareció el niño de Somosierra tras un accidente de tráfico. Como la autora, también hubo un momento de mi vida en el que dejé de escucharlos. En mi caso, fue cuando mi hija adolescente comenzó a salir por la noche y esas historias de familias que se encuentran con una cama sin deshacer cuando se levantan dejaron de ser lejanas. ¿Y si un día éramos nosotros? El libro se abre con esa pregunta: ¿y si un día soy yo? Comas se descubre eligiendo la foto de su cartel de “Desaparecida” y admitiendo que lleva semanas sintiendo ansiedad cuando regresa a casa de noche, pensando dónde podría escapar o cómo reaccionaría si le ocurriera lo que estaba oyendo en el podcast.

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