Nueve carteles de ‘no hay billetes’ en la pasada Feria de Abril y 11 en los 18 festejos celebrados hasta hoy en San Isidro avalan una nueva época en la fiesta
Durante la pasada Feria de Abril de Sevilla el cartel de ‘no hay billetes’ se colgó 9 tardes en un ciclo de 14 corridas de toros, un espectáculo de rejoneo y una novillada; en los 18 festejos celebrados hasta hoy en la Feria de San Isidro se ha acabado el ‘papel’ en 11 ocasiones, -solo tres días se ha bajado de los 20.000 asistentes de un aforo total de 22.964 espectadores-, y la previsión es que se alcancen los 18 llenos completos al final del ciclo.
Además, Sevilla contó con las cámaras de la RTVA y Onetoro, y ambas plataformas alcanzaron cuotas extraordinarias de audiencia; lo mismo sucede en Madrid, donde todos los festejos los retransmite Telemadrid, y sirve la señal a TV Aragón, CMM de Castilla la Mancha y A Punt de la Comunidad Valenciana, que están presentes en 11 corridas cada una, y todas ellas presumen de audiencias desconocidas hasta ahora.
La plaza de Las Ventas es testigo de una progresión isidril desde 2017, primer año de la gerencia de la empresa Plaza 1, hasta hoy: en aquel San Isidro hubo 9 ‘no hay billetes’; 7, en 2018; 8, en 2019; en 2020 y 2021 no se celebró la feria a causa de la pandemia; 12, en 2022; 9, en 2023; 13, en 2024 y 15 en 2025.
¿Qué está pasando? ¿Cuáles son las razones que justifican esta afluencia de público en las dos plazas de referencia del orbe taurino y los miles de espectadores que justifican con creces las inversiones de las televisiones autonómicas?
Cinco aficionados con muchos festejos a sus espaldas, expertos en la materia taurina, ofrecen sus reflexiones sobre esta realidad. Entre sus argumentos se entrecruzan la política, la moda, el cambio social, la juventud y dos toreros en la cima que arrastran multitudes: Morante de la Puebla y Roca Rey.
Las razones se reparten entre la política, la moda, el cambio social, la juventud y dos toreros que arrastran multitudes: Morante y Roca Rey, en opinión de cinco expertos
Cuatro de los aficionados consultados coinciden en el impacto de ambas figuras, y a ellas atribuyen gran parte del inusitado interés actual por los toros.
El escritor Carlos Abella afirma que “ha sido decisivo que la gente haya vuelto a percibir en los toros emoción y pasión, de la mano de la personalidad de un torero excepcional, Morante de la Puebla, que ha sabido incorporar ingredientes geniales a su repertorio y a su actitud, derivados de su curiosidad por la historia. Y también ha contribuido a esta mayor afluencia la proyección social de Andrés Roca Rey, torero amante del riesgo y cuya generosidad en el ruedo es sumamente atractiva”.
Beatriz Badorrey, catedrática de Historia del Derecho de la UNED, hace hincapié en el empuje de los jóvenes espectadores, y añade que “estos se han incorporado en un momento de plenitud de la tauromaquia clásica gracias a la figura de Morante, sin olvidar a otro diestro, como Roca Rey, quien un concepto distinto de la tauromaquia, basado más en el valor, se han convertido en referentes y modelos sociales a seguir”.
Javier Nebreda, presidente del Club Cocherito de Bilbao, tilda de “curiosos” a las muchas personas, que se dejan subyugar por el llamado “efecto Morante”. “No son aficionados, dice, pero han oído y leído tantas cosas sobre la genialidad de Morante que quieren verlo con sus propios ojos. ¿Quién es Morante, qué hace en la plaza, por qué dicen que un genio?”
Añade que “la rivalidad actual de dos máximas figuras del toreo, Morante y Roca Rey, por el primer puesto del escalafón ha añadido un interés inusitado que no existía en años anteriores. Esta competencia recuerda a los viejos aficionados a aquellas de Manolete-Pepe Luis o de El Viti-Camino, sin que haga falta ir más atrás en el tiempo. Muchos de estos veteranos habían dejado de ir a los toros, hartos de ver siempre lo mismo, y ahora han vuelto porque los carteles suscitan interés. Son los que yo llamo aficionados recuperados”.
Y el empresario de la plaza de La Maestranza, José María Garzón, considera que una de las razones de las tardes de ‘no hay billetes’ en Sevilla descansa “en la decisión de Morante de reaparecer en Sevilla el Domingo de Resurrección en Sevilla y en la primera feria sevillana de mi empresa, Lances de Futuro, lo que supuso un gran impacto mediático y entre los aficionados”.

El presidente del Cocherito amplía la nómina de los toreros atractivos para el público a otros cuatro o cinco diestros muy jóvenes ―Borja Jiménez, David de Miranda, Daniel Luque, etc.―, que pugnan por acceder a los primeros puestos del escalafón. “Esa pelea por conseguir méritos ―aclara― es también muy interesante para los aficionados (habituales o recuperados) y, sobre todo, atrae a muchos jóvenes a las plazas”.
El presidente del Foro Taurino Universitario Mazzantini, Javier López-Galiacho, por su parte, prefiere decantarse por lo que Mario Vargas Llosa llamó la ‘civilización del espectáculo’. “Hoy en día, afirma, la gente no solo acude a un evento por su contenido, sino también por la experiencia colectiva que genera. En ese sentido, los toros, cuando registran llenos, se convierten en un lugar al que muchos quieren ir precisamente porque ocurre algo relevante”.
A su juicio, se produce un efecto de atracción social, de tal moldo que cuando un espectáculo se percibe como exitoso o concurrido, aumenta el interés por formar parte de él. “Y no necesariamente porque todos los asistentes sean aficionados, añade, sino porque existe una cierta necesidad de estar donde pasan cosas, donde hay ambiente, donde hay presencia de público”.
“Por tanto, más allá del debate sobre la tauromaquia en sí, concluye, hay un factor evidente de convocatoria: el hecho de que haya varios días de lleno genera un efecto llamada que explica en buena medida esa afluencia. Lo estoy viviendo con mis hijos”.
“Se está produciendo un efecto de atracción social; cuando un espectáculo se percibe como exitoso aumenta el interés por formar parte de él” (Javier López-Galiacho, presidente del Foro Mazzantini)
En este sentido, Javier Nebreda reconoce que “ir a los toros es una moda cíclica, de movimiento pendular. Venimos de años con poca asistencia y ahora estamos en el otro extremo”.
Carlos Abella se atreve a incluir un criterio claramente político: “La opinión pública ha desarrollado una evidente atracción por el espectáculo taurino, evidenciando una actitud sin complejos, producto de haber rechazado el adoctrinamiento animalista, la tabarra progre contraria a las tradiciones españolas y el ridículo afán abolicionista de algunos gobernantes”.
Esta opinión es compartida por Beatriz Badorrey, quien parte de que “seguramente se tratará de un cúmulo de causas, pero, desde luego, son los jóvenes quienes están llenando las plazas, y en ello puede verse una reacción frente a los intentos de prohibición de los festejos taurinos; se observa una clara actitud reivindicativa de algo que muchos desconocían y acaban de descubrir”.
Javier Nebreda incide en este argumento: “Tanto ataque a la fiesta de los toros y tantas prohibiciones han generado un efecto contrario, sobre todo entre los jóvenes, al que buscaban los detractores. ¿Me lo prohíben?, pues ahora voy a verlo”.
Carlos Abella introduce otro elemento: el relevo generacional en el empresariado taurino. “Se han incorporado técnicas de atracción cultural y económica, -opina-, ofreciendo actos relacionados con la histórica tradición cultural de la tauromaquia e importantes beneficios en los abonos a jóvenes, jubilados y público en general, lo que se convierte en otro foco de atracción”.

En este mismo sentido se pronuncia José María Garzón: “El empresario debe ser un servidor de la plaza, afirma, no su protagonista. Nuestro papel es crear las condiciones para que el toreo suceda: elegir con responsabilidad, organizar con rigor y estar siempre al servicio de la institución y de la afición”.
Garzón se circunscribe a Sevilla y a la labor de su empresa cuando indaga en otras razones. Cita, en primer lugar, “la ilusión que ha generado el cambio de empresa y la llegada de Lances de Futuro a la Maestranza”. “Hemos sabido escuchar a la afición, prosigue, a los profesionales y a la propia plaza, que habla por sí sola. La personalidad de Sevilla está por encima de cualquier empresario”. Y añade que la empresa presentó una buena feria, en la que se conjugaba experiencia y renovación, que apostó por nuevos modelos publicitarios, por la recuperación de un nuevo espacio para el toro como la Venta de Antequera.“Y que embistieron muchos toros, termina, y que vimos grandes faenas, lo que provocó una publicidad positiva para ir a los toros”.
Todos los expertos esperan que las nuevas generaciones de aficionados no se queden en lo superficial y que el éxito, la fiesta y la moda y profundicen en un fenómeno tan complejo como es la tauromaquia. Todos coinciden en que sería importante aprovechar el momento para formales e informales y así crear una masa crítica de nuevos aficionados capaces de conservar y defender este gran legado cultural.
En su opinión, esta mayor afluencia debe ser canalizada hacia la autenticidad, compatible con la emoción y el espectáculo, “para que estos nuevos espectadores se consoliden como futuros buenos y solventes aficionados”.
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Durante la pasada Feria de Abril de Sevilla el cartel de ‘no hay billetes’ se colgó 9 tardes en un ciclo de 14 corridas de toros, un espectáculo de rejoneo y una novillada; en los 18 festejos celebrados hasta hoy en la Feria de San Isidro se ha acabado el ‘papel’ en 11 ocasiones, -solo tres días se ha bajado de los 20.000 asistentes de un aforo total de 22.964 espectadores-, y la previsión es que se alcancen los 18 llenos completos al final del ciclo.












