No hace tanto que la rentrée literaria perdió a autores como Mario Vargas Llosa o Javier Marías y el recuerdo aún muerde a los que esperamos expectantes cosas buenas, pero la fiesta de palabras continúa. Autoras que han irradiado calidad en los últimos años y que han brillado con sus primeras obras vuelven este otoño con nuevas novelas que las consolidan de sobra en el panorama literario español. Por la puerta grande: Alana S. Portero, que renovó temática y tono con La mala costumbre (Seix Barral, 2023), regresa con Cosamala, en la misma editorial, un festival del lenguaje en torno a un crimen fascista; y Andrea Abreu, que cosechó enorme éxito con Panza de burro (Barrett, 2020), ha saltado a Anagrama con Pajaritos preñados, otro regalo de oralidad en vena convertida en música para los oídos. Más cosas entre lo bueno: Rosa Montero firma Un día en la vida de Clarita y Rodrigo Cortés, Hija del cielo.
No hace tanto que la rentrée literaria perdió a autores como Mario Vargas Llosa o Javier Marías y el recuerdo aún muerde a los que esperamos expectantes cosas buenas, pero la fiesta de palabras continúa. Autoras que han irradiado calidad en los últimos años y que han brillado con sus primeras obras vuelven este otoño con nuevas novelas que las consolidan de sobra en el panorama literario español. Por la puerta grande: Alana S. Portero, que renovó temática y tono con La mala costumbre (Seix Barral, 2023), regresa con Cosamala, en la misma editorial, un festival del lenguaje en torno a un crimen fascista; y Andrea Abreu, que cosechó enorme éxito con Panza de burro (Barrett, 2020), ha saltado a Anagrama con Pajaritos preñados, otro regalo de oralidad en vena convertida en música para los oídos. Más cosas entre lo bueno: Rosa Montero firma Un día en la vida de Clarita y Rodrigo Cortés, Hija del cielo. Seguir leyendo
No hace tanto que la rentrée literaria perdió a autores como Mario Vargas Llosa o Javier Marías y el recuerdo aún muerde a los que esperamos expectantes cosas buenas, pero la fiesta de palabras continúa. Autoras que han irradiado calidad en los últimos años y que han brillado con sus primeras obras vuelven este otoño con nuevas novelas que las consolidan de sobra en el panorama literario español. Por la puerta grande: Alana S. Portero, que renovó temática y tono con La mala costumbre (Seix Barral, 2023), regresa con Cosamala, en la misma editorial, un festival del lenguaje en torno a un crimen fascista; y Andrea Abreu, que cosechó enorme éxito con Panza de burro (Barrett, 2020), ha saltado a Anagrama con Pajaritos preñados, otro regalo de oralidad en vena convertida en música para los oídos. Más cosas entre lo bueno: Rosa Montero firma Un día en la vida de Clarita y Rodrigo Cortés, Hija del cielo.
La ‘rentrée’ cultural de 2026
La ristra de nuevas autoras con mucho que decir quedó inaugurada hace pocos años con figuras como Portero y Abreu, capaces de generar un escenario de calidad que también han ocupado Bibiana Candía, Nuria Pérez o Katixa Agirre y al que hoy, en estas novedades de septiembre, llama a la puerta la debutante Cynthia Menendez. Vamos por partes.
La madrileña Alana S. Portero (48 años) sigue sumando ediciones de La mala costumbre, una obra mayor que convierte los avatares de un niño trans en una historia universal de extrañeza y exclusión. Este otoño, aborda la ejecución de 17 mujeres en Guillena (Sevilla) en 1937 desde las herramientas de la realidad a la vez que se atreve con lo sobrenatural. “Utilizo la figura de las brujas para interactuar con un hecho tan oscuro como la Guerra Civil. No es una novela de memoria histórica, aunque la contiene a raudales”, cuenta a EL PAÍS mientras se acerca la publicación. “He querido imaginar un mundo en el que las mujeres asesinadas por el fascismo pudieran vengarse de algún modo”. El resultado, si podemos fiarnos de los primeros capítulos, es un prodigio. Prodigio.
También lo es la tinerfeña Andrea Abreu (31 años), que nos acercó al lenguaje oral de su tierra con una riqueza asombrosa en Panza de burro y que lo consigue de nuevo en Pajaritos preñados, una novela capaz de convertir el universo de churreros, de manos pringadas, de peluquerías ilegales en garajes o de guapas que saben que la guapura no es cosa buena en un torrente que transmite vida, amor, odio, mundo choni y puro pensamiento neolítico mezclado con el más avanzado del siglo XXI en una fórmula de pura poesía vital. Abreu nos muestra lo medievales y actuales que aún somos a la vez. Ahí va una frase: “¿Y pa qué diantres quiere un novio Cathaysa?, le dijo La Macha a la jocicuda de la vieja. ¿Pa lavale los calzoncillos cagaletiados? ¿Pa raspale los pantalones empegostados de cemento? Métase el novio pol culo”.
Las voces frescas, nuevas y rompedoras surgidas en la literatura española en los últimos años han traído, así, nueva novela y algunas han saltado a grandes editoriales. Es el caso de la mencionada Abreu y también de Bibiana Candía, que firmó en Azucre (Pepitas de Calabaza, 2021) un libro exquisito sobre los niños gallegos esclavizados en las azucareras de Cuba para sustituir a los libertos a finales del siglo XIX, y que ahora salta a Alfaguara con Lar. Una tragedia, una inmersión en la revuelta de las cigarreras de Coruña cuando las máquinas iban a sustituir la fineza de sus dedos para liar tabaco (¿nos suena?). Parca y poética como en su anterior libro, aunque acaso demasiado intensa en detrimento de la historia, la escritora gallega (La Coruña, 1977) sí logra detener el tiempo en momentos memorables: desde la niña jorobada que debe cuidar de sus hermanos pequeños al lavado del cuerpo de un muerto, la habilidad de una mujer ciega para pelar patatas con meticulosidad o el embarazo de una mujer que se entendía mejor con las vacas que con los humanos sin que nadie sepa de quién es la criatura. Pura Galicia atrasada y sufriente, puras vidas de mujeres entregadas a la dura tarea de sobrevivir y luchar cuando les rasgan el futuro ya maltrecho. Hay que leerla.
De luchas gallegas habla también Cynthia Menéndez (Vigo, 1993), voz nueva de esa editorial que no conoce la mediocridad que es Pepitas de Calabaza. Viajera, profesora de inglés y alfabetización para refugiados, la hoy empleada en una librería independiente de Pontevedra firma Son como glaciares los barcos de acero, un debut muy, muy prometedor a partir de las luchas obreras en los astilleros gallegos narradas desde la ternura de sus personajes, desde los amores soñados y perdidos y el sabor de una niñez que agranda los recuerdos que le da la gana.
Seguimos en el norte con otro debut, este de Diego del Alcázar, curiosa novela de quien es presidente del IE y combina en La idea de volver (Siruela) la insospechada relación entre el universo estadounidense de la Inteligencia Artificial y la magia de las tierras de Cantabria a partir de figuras mitológicas como el ojáncanu o las anjanas, las brujas buenas de la zona. Con una historia de amor y negocios que funciona.
Pero volvamos a las voces ya reconocidas por sus inicios más recientes. Katixa Agirre, que conocimos con una novela sobre maternidad en Las madres no (Tránsito) amplía horizontes al firmar Servicio interior con Tusquets, un relato con aplomo y pulso firme sobre el tiempo en que los nazis entraron en un París donde el Gobierno vasco aún tenía su representación. Buen estilo.
Vuelve también Nuria Pérez, la creadora del podcast Gabinete de Curiosidades, que firma segunda novela: Te di la mano (Salamandra), una trabajosa indagación en el genocidio y latrocinio que sufrieron los congoleños cuando al rey belga Leopoldo II se obsesionó con su caucho y que tuvieron la desgracia de albergar ésta y otras riquezas naturales. A partir de personajes creíbles, profundos, honestos o salvajes que trasladan una historia que muchos siguen sin querer ver.
Y ahí están voces consolidadas que hay que seguir acompañando. Leer Un día en la vida de Clarita, que Rosa Montero publica esta vez en Alfaguara, es como volver a casa. La veterana autora aborda con el cincel maestro que le caracteriza el personaje de una don nadie, una mujer que pasa desapercibida y que se va a jubilar. Historia de vida con sorpresa. Rodrigo Cortés, cineasta, también podcaster y autor del diccionario satírico Verbolario que cierra cada día el diario ABC, vuelve con su tercera novela, Hija del cielo (Random House). Certera. El orensano de 53 años logra combinar humor e imaginación para traernos un tema que parece imposible, pero que en sus manos no lo es: el encierro de una chica desequilibrada, de una mujer con “vacíos”, tan violenta con los demás como consigo misma. La temeremos y la querremos. Bien lejos.
Más cineastas torean también en el ruedo de la novela y son Ángeles González Sinde, que vuelve con Una noche de 1947(Lumen), historia de silencios individuales y colectivos que atraviesan generaciones. Y Pedro Almodóvar, que entregará en octubre El hombre que solo escribía en los aviones (Reservoir Books), del que apenas sabemos que convierte a un actor en escritor en busca de un sueño: lograr poner punto final.
El territorio conocido está bien defendido también por Jon Bilbao, que entrega los relatos Esta es tu casa (Impedimenta), robustos, cargados de fuerza, verdad y apego a un universo propio de temores, convicciones y suspense que dejan huella, sin contemplaciones, con una sola pega: el primero es tan poderoso que debería ser una gran novela.
Y la intriga celebra varios regresos sonados: Una tumba en Al Andalus (Tusquets), del misterioso Lorenzo G. Acebedo cuya identidad aún no ha trascendido; Bajo el cielo infernal(Destino), de Alicia Giménez Bartlett; y Todas las noches, todas las ciudades (Destino), de Dolores Redondo.
En resumen: no nos aburriremos.



























