‘Anoche conquisté Tebas’: el descanso líquido del guerrero

La singular ópera prima de Gabriel Azorín es un viaje tan sutil como radical del presente a la antigüedad a través de las íntimas conversaciones de unos soldados en unas termas  

Gabriel Azorín rodó Anoche conquisté Tebas en las termas de Bande, a orillas del Limia, río que fluye entre el norte de Portugal y el sur de Orense y donde, según la mitología clásica, se perdía la memoria. Hasta allí llega un grupo de amigos que por el camino hablan de la batalla que acaban de librar online en un videojuego inspirado en una guerra de la Antigüedad. Y allí, entre el vapor beneficioso de las aguas y la oscuridad de la noche, su conversación se transforma en otra cosa.

La singular ópera prima de Azorín, tan sutil como radical, va de eso: de hombres que hablan, de guerreros en calma. La mezcla de idiomas —portugués, gallego y, finalmente, latín— da pie a una oralidad cuya música se funde con el murmullo del agua. El magnetismo de los diálogos, su cautelosa profundidad, está estrechamente ligada a su belleza fonética. En ese viaje oral, los personajes se van despojando de su armadura hasta que emerge su verdadera piel y, con ella, todas sus heridas.

La película de Azorín coincidió en el pasado festival de Venecia, hace ahora un año, con Extraño río, cuya historia iniciática adolescente seguía el curso del Danubio. En ambas hay elementos sobrenaturales vinculados al agua. En el caso de Azorín, a su vapor, elemento misterioso capaz de abrir nuevos canales con el tiempo. En Anoche conquisté Tebas, el símbolo de las termas funciona como un vaso comunicante en el que cabe de todo: la historia antigua, la amistad masculina y el propio cine.

Como en la maravillosa Old Joy, de Kelly Reichardt —en la que dos viejos amigos se reencontraban durante un paseo a las termas de Bagby Hot Springs, en Oregón—, el agua provoca ese murmullo ancestral que abre el corazón de los hombres. Un sigilo que conocemos desde las películas de John Ford. En una de sus secuencias más célebres, el cineasta que mejor ha explorado el silencio masculino colocó su cámara fija a la orilla de un río para que James Stewart y Richard Widmark solo hablaran. Sentados enfrente de la cámara en Dos cabalgan juntos, durante casi cuatro minutos, acompañados por el sonido del río, los dos hombres se lavaban y conversaban de sus cosas. También se encendían un puro, pero ya nadie se fuma un puro.

La película de Azorín está construida con muy pocos planos fijos y uno aéreo al inicio que es sorprendente por cómo introduce a sus guerreros de videojuego en esas termas romanas de otro tiempo. Arriesgada y modesta, sin ninguna acción, solo con largas conversaciones cuya aparente banalidad se va diluyendo con el agua, Anoche conquisté Tebas acaba siendo un retrato de la amistad masculina, de su camaradería, de una emoción pudorosa poco común.

Anoche conquisté Tebas

Dirección: Gabriel Azorín.

Intérpretes: Santiago Mateus, Antonio Gouveia, Oussama Asfaraah, Pavle Cemerikic.

Género: drama. España, 2025.

Duración: 112 minutos.

Estreno: 28 de agosto.

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Gabriel Azorín rodó Anoche conquisté Tebas en las termas de Bande, a orillas del Limia, río que fluye entre el norte de Portugal y el sur de Orense y donde, según la mitología clásica, se perdía la memoria. Hasta allí llega un grupo de amigos que por el camino hablan de la batalla que acaban de librar online en un videojuego inspirado en una guerra de la Antigüedad. Y allí, entre el vapor beneficioso de las aguas y la oscuridad de la noche, su conversación se transforma en otra cosa.

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Anoche conquisté Tebas

Dirección: Gabriel Azorín.

Intérpretes: Santiago Mateus, Antonio Gouveia, Oussama Asfaraah, Pavle Cemerikic.

Género: drama. España, 2025.

Duración: 112 minutos.

Estreno: 28 de agosto.

 

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