Mucha gente se preguntaba en qué andaría metida la debutante prodigiosa de la pandemia, pero, lejos de regodearse en su milagro editorial, Andrea Abreu lo ha vivido prácticamente recluida y levantándose algo ansiosa. “Durante los últimos seis años de mi vida he estado recopilando palabras y expresiones orales como una desquiciada. Lo hacía todos los días. Ni disfrutaba de las conversaciones porque estaba pendiente de qué conceptos se usaban y de dónde venían”, explica la tinerfeña de 31 años en las oficinas de Anagrama, su nuevo cuartel desde que la fichó la editora Ana Rodado. El encuentro se produce un par de meses antes del 2 de septiembre, día en el que Pajaritos preñados verá la luz en España y Argentina. A inicios de verano, la expectación es tan palpable como lógica.
Mucha gente se preguntaba en qué andaría metida la debutante prodigiosa de la pandemia, pero, lejos de regodearse en su milagro editorial, Andrea Abreu lo ha vivido prácticamente recluida y levantándose algo ansiosa. “Durante los últimos seis años de mi vida he estado recopilando palabras y expresiones orales como una desquiciada. Lo hacía todos los días. Ni disfrutaba de las conversaciones porque estaba pendiente de qué conceptos se usaban y de dónde venían”, explica la tinerfeña de 31 años en las oficinas de Anagrama, su nuevo cuartel desde que la fichó la editora Ana Rodado. El encuentro se produce un par de meses antes del 2 de septiembre, día en el que Pajaritos preñados verá la luz en España y Argentina. A inicios de verano, la expectación es tan palpable como lógica. Seguir leyendo
Mucha gente se preguntaba en qué andaría metida la debutante prodigiosa de la pandemia, pero, lejos de regodearse en su milagro editorial, Andrea Abreu lo ha vivido prácticamente recluida y levantándose algo ansiosa. “Durante los últimos seis años de mi vida he estado recopilando palabras y expresiones orales como una desquiciada. Lo hacía todos los días. Ni disfrutaba de las conversaciones porque estaba pendiente de qué conceptos se usaban y de dónde venían”, explica la tinerfeña de 31 años en las oficinas de Anagrama, su nuevo cuartel desde que la fichó la editora Ana Rodado. El encuentro se produce un par de meses antes del 2 de septiembre, día en el que Pajaritos preñados verá la luz en España y Argentina. A inicios de verano, la expectación es tan palpable como lógica.











