Reparo el desplome del muro en Tetuán cada martes. La sección J-47 del plano marca esta grieta con precisión de 0,3 milímetros anuales, un cálculo que había aprendido a hacer en Bogotá midiendo el declive de los muros de adobe en la sabana, donde la lluvia tenía otra densidad, otra intención. Habría llegado a dominar completamente el comportamiento de las estructuras en altura, habría escrito el manual de cargas sísmicas que mi profesor había prometido publicar con mi nombre en la portada. Pero aquí la humedad tiene otra gramática, y mis manos conocen un vocabulario que Madrid no lee.
EL PAÍS publica íntegro el cuento ganador del IV Premio de relato migrante que organizan la UNAM-España y el Festival Centroamérica Cuenta
Reparo el desplome del muro en Tetuán cada martes. La sección J-47 del plano marca esta grieta con precisión de 0,3 milímetros anuales, un cálculo que había aprendido a hacer en Bogotá midiendo el declive de los muros de adobe en la sabana, donde la lluvia tenía otra densidad, otra intención. Habría llegado a dominar completamente el comportamiento de las estructuras en altura, habría escrito el manual de cargas sísmicas que mi profesor había prometido publicar con mi nombre en la portada. Pero aquí la humedad tiene otra gramática, y mis manos conocen un vocabulario que Madrid no lee.
EL PAÍS











