Dolly Parton, fascinante creadora de películas de tres minutos

La artista, que ha muerto a los 80 años, demostró una capacidad narrativa prodigiosa y su radio de influencia va de Stevie Nicks a Miley Cyrus  

La artista, que ha muerto a los 80 años, demostró una capacidad narrativa prodigiosa y su radio de influencia va de Stevie Nicks a Miley Cyrus

Dolly Parto, en Glastonbury en 2014.Jonathan Short (AP Photo/Jonathan Short)
Carlos Marcos

Dolly Parton contaba historias cinematográficas en tres minutos. Su capacidad narrativa era prodigiosa. No solo eso: acompasaba estos relatos, casi siempre autobiográficos, con una interpretación convincente y su habitual brillo vocal. Salpicaba sus actuaciones con chistes y bromeaba con los espectadores. El envoltorio era puro entretenimiento, pero lo que contaba no hablaba siempre de situaciones ligeras. En Coat of Many Colors cuenta cómo su madre remendaba su abrigo andrajoso (no había dinero) con retazos de tela que le daban familiares y amigos. La niña llegaba al colegio con la prenda parcheada y los zapatos agujereados. Los otros niños se reían de ella. “No lo entendieron, y traté de hacerles ver que uno solo es pobre si elige serlo. / Ahora sé que no teníamos dinero, pero yo era tan rica como podía serlo con mi abrigo de muchos colores que mi mamá me hizo solo para mí”, concluye la canción. Aquel fue uno de sus primeros éxitos, que escribió en un autobús de gira en el reverso de un recibo de una tintorería.

Parton escribió sobre lo que había vivido: pobreza, orgullo femenino, violencia, abandono o fe, y no solo en un ámbito espiritual, sino en ella misma. Jolene aparece en la cúspide de su carrera: se calcula que van por las 500 versiones de diferentes artistas. En ese tema, la artista concede otra acepción a los celos: en lugar de encararse con la chica que coquetea con su marido, le suplica que no lo haga porque no quiere perder al hombre que ama. Imposible no apartarse. Escribió alrededor de 3.000 canciones, entre ellas I Always Love You, que trepó hasta el número uno de ventas en Estados Unidos por dos intérpretes: Whitney Houston y ella misma.

La dimensión de Parton no se ciñe a los textos. Musicalmente vivió sin complejos. Lógicamente el country funcionó como su espacio natural, pero en su larga carrera supo adaptarse a otros géneros como el gospel, el pop, el rock and roll o el soul, y siempre aportando su personalidad. Nunca perdió la conciencia de que a ella le costaba todo mucho más que a otros. Hasta los últimos días de su vida repetía un anhelo en las entrevistas: “Espero que la gente pueda ver más allá del pelo para saber que hay un cerebro, más allá de los pechos para saber que hay un corazón y más allá de todo lo demás para saber que hay talento”. Lo consiguió de sobra, como han demostrado durante años rendidas admiradoras suyas, que recurrentemente la citaron como influencia. De veteranas como Steve Nicks o Linda Ronstadt a estrellas actuales como Miley Cyrus o Taylor Swift pasando por Amy Winehouse o Pink.

Dolly Parton incluso obró el milagro en los últimos tiempos de unir a un país tan desmembrado como el actual Estados Unidos. Sirva como ejemplo la única decisión reivindicable que jamás tomó Donald Trump, que escribió nada más producirse la noticia: “Muy triste por la muerte de Dolly Parton. He ordenado que en su honor se ice a media asta la bandera de los Estados Unidos en todo el país durante una semana”.

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Dolly Parton contaba historias cinematográficas en tres minutos. Su capacidad narrativa era prodigiosa. No solo eso: acompasaba estos relatos, casi siempre autobiográficos, con una interpretación convincente y su habitual brillo vocal. Salpicaba sus actuaciones con chistes y bromeaba con los espectadores. El envoltorio era puro entretenimiento, pero lo que contaba no hablaba siempre de situaciones ligeras. En Coat of Many Colors cuenta cómo su madre remendaba su abrigo andrajoso (no había dinero) con retazos de tela que le daban familiares y amigos. La niña llegaba al colegio con la prenda parcheada y los zapatos agujereados. Los otros niños se reían de ella. “No lo entendieron, y traté de hacerles ver que uno solo es pobre si elige serlo. / Ahora sé que no teníamos dinero, pero yo era tan rica como podía serlo con mi abrigo de muchos colores que mi mamá me hizo solo para mí”, concluye la canción. Aquel fue uno de sus primeros éxitos, que escribió en un autobús de gira en el reverso de un recibo de una tintorería.

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