Nuestro deber es mostrar el legado de Molina y contar a las cineastas que, sin ella, su camino sería mucho más difícil
Tenía 21 años cuando entré en un cine para ver Función de noche y cuando salí ya no era la misma: Josefina Molina, con su película, me había hecho libre. No sabía que se podía contar en esa España una historia en donde se hablaba de sexo, de frustración, de infidelidades, de la maternidad, de la amistad. Bueno, sí que lo sabía; lo que no sabía era que se podía contar desde el punto de vista de las mujeres. A partir de ese momento, Josefina Molina fue mi referente y la vida me hizo un gran regalo: Josefina fue mi amiga, mi amiga sabia.
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Tenía 21 años cuando entré en un cine para ver Función de noche y cuando salí ya no era la misma: Josefina Molina, con su película, me había hecho libre. No sabía que se podía contar en esa España una historia en donde se hablaba de sexo, de frustración, de infidelidades, de la maternidad, de la amistad. Bueno, sí que lo sabía; lo que no sabía era que se podía contar desde el punto de vista de las mujeres. A partir de ese momento, Josefina Molina fue mi referente y la vida me hizo un gran regalo: Josefina fue mi amiga, mi amiga sabia.











