La asociación Emprendo Danza denuncia en un informe injerencias políticas en las artes escénicas

El documento pone especial atención en la Comunidad de Madrid, que señala al Ministerio de Cultura como último responsable  

La asociación Emprendo Danza, que aglutina a compañías de danza de toda España, ha presentado este jueves en Madrid el informe Yo también tengo miedo. Libertad artística, censura e injerencia política en el ámbito de las artes escénicas (2021-2026), con especial atención a la Comunidad de Madrid, que a lo largo de 30 páginas denuncia diversos casos que pasan por “la censura directa, el condicionamiento indirecto, la injerencia política e incluso la autocensura” en las artes escénicas españolas, con diferentes modalidades de intervención política establecidas en el estudio. Los casos de teatro que se recogen en el informe son una recopilación de las denuncias públicas realizadas por los afectados en los últimos cinco años, recogidas en los medios de comunicación. Los casos relacionados con la danza, en cambio, ven la luz por primera vez con este estudio, aunque sus protagonistas pidieron permanecer en el anonimato.

En el ámbito de la danza, la asociación ha enviado un cuestionario a sus 150 compañías socias de todo el país, de las que 70 pertenecen a la Comunidad de Madrid. Y solo 24 respondieron el formulario. “Ya sabemos cómo son en la Comunidad de Madrid: que van cortando cabezas”; “cuando en la sala supieron que era danza contemporánea se echaron atrás […] Nos dijeron que no iba a ir nadie a vernos”; “en según qué teatros no podían programar cosas con desnudos”; “noto que ya no tengo acceso a determinados teatros”. Estas son algunas de las respuestas que pueden leerse en el documento elaborado por Fernando López, bailarín, vocal de la junta directiva de la asociación e investigador asociado de la Universidad de París 8 Vincennes-Saint-Denis (Université Paris 8). “Creo que el teatro tiene más nombres públicos que se posicionan, con respecto a la danza, por dos razones: porque la precariedad de la danza es mucho mayor y depende más de la ayuda pública, además de no tener tantos espacios para su programación, y porque la danza es un sector tremendamente despolitizado”, declara. “Además, en la Comunidad de Madrid la contratación de danza se hace de manera muy informal y es muy difícil dejar rastro que documente injerencias. A veces se baila hasta sin contrato firmado”.

Dos nombres de esta disciplina que sí han alzado la voz en varias ocasiones son los del coreógrafo y bailarín Nacho Duato, que ha declarado en sus redes cómo su compañía sufría algún tipo de censura tanto en los Teatros del Canal (Comunidad de Madrid) como en el Centro de Danza Matadero (Ayuntamiento de Madrid), y la coreógrafa e intérprete Carmen Rojas, que relata a este periódico por teléfono cómo en 2024 el Centro de Ocio y Asesoramiento Juvenil Pipo Velasco, adscrito al Ayuntamiento de Madrid, decidió no programar la obra Las almejas que hablan, solicitada en un principio desde el propio centro, para mostrarse en la jornada Bloquea el machismo. “Cuando la dirección del centro nos comunicó su cancelación, insistí para que nos dieran una respuesta concreta de los motivos. Finalmente se nos dijo por email que querían un espectáculo más musical y con menos mensaje. Y después, ya en persona, que el feminismo estaba causando rechazo entre sus usuarios habituales”, cuenta Rojas. Finalmente, Las almejas que hablan fue reprogramada en el ciclo 21 Distritos y el 8 de noviembre se verá en el Festival Queer Spanish Culture de Londres. “La precariedad en la danza es brutal, pero no podemos callarnos por responsabilidad y coherencia. Tampoco aspiramos a llenar grandes teatros, no lo necesitamos”.

También alude a esa coherencia María San Miguel, directora de la compañía teatral Proyecto 43-2, para explicar la denuncia que interpuso recientemente ante la Junta de Castilla y León por la anulación de una función de su espectáculo Federico. No hay olvido, ni sueño: carne viva. San Miguel acusa de delitos de falsedad, prevaricación y contra la libertad de expresión a la Fundación Siglo, que depende de la Junta. “Reaccionar, contestar y no guardar silencio frente a lo que consideramos un acto de censura no es más que un ejercicio de coherencia. Si la Fiscalía no aceptara a trámite la denuncia, volveremos a ponerla por nuestra cuenta”, explica al otro lado del teléfono.

El autor del informe detalla que, una vez recopilada la información, contactó con la Consejería de Cultura, Turismo y Deporte de la Comunidad de Madrid para transmitirles el resultado y ofrecerles la posibilidad de réplica. “Solo contestaron dos personas: una que pidió confidencialidad y Ruperto Merino, director de los Teatros del Canal, que nos mandó un email con muchas mayúsculas exigiendo una reunión urgente. Por supuesto, nos negamos”.

Desde este periódico se ha intentado contactar con Mariano de Paco, consejero de Cultura, Turismo y Deportes, y con Ruperto Merino, también director del Ballet Español de la Comunidad de Madrid. La Consejería contestó por correo electrónico: “El Ministerio de Cultura ha utilizado a una organización para atacar a la Comunidad de Madrid. La Comunidad de Madrid no censura, sino que promueve una cultura libre y plural, y está siempre al lado de los creadores y de los espectadores. Frente a las opiniones sesgadas de unos pocos (el propio pseudo informe señala que ‘no permite afirmar que sean representativos del conjunto del sector’), la Comunidad de Madrid cuenta con datos culturales verificables, como los centenares de representaciones contratadas a socios de Emprendo Danza para sus espacios y festivales, a las que se suma el apoyo a la asociación a través del aumento del 80% de las subvenciones para danza. Además, es la región líder en compañías de teatro y danza, funciones y espectadores”.

En conversación teléfonica, López aclara que el informe es una iniciativa directa de Emprendo Danza desarrollada por esta organización. “La asociación solicita ayudas de manera habitual para varias iniciativas, como este informe. Pero, a día de hoy, ni siquiera ha salido la resolución definitiva”.

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La asociación Emprendo Danza, que aglutina a compañías de danza de toda España, ha presentado este jueves en Madrid el informe Yo también tengo miedo. Libertad artística, censura e injerencia política en el ámbito de las artes escénicas (2021-2026), con especial atención a la Comunidad de Madrid, que a lo largo de 30 páginas denuncia diversos casos que pasan por “la censura directa, el condicionamiento indirecto, la injerencia política e incluso la autocensura” en las artes escénicas españolas, con diferentes modalidades de intervención política establecidas en el estudio. Los casos de teatro que se recogen en el informe son una recopilación de las denuncias públicas realizadas por los afectados en los últimos cinco años, recogidas en los medios de comunicación. Los casos relacionados con la danza, en cambio, ven la luz por primera vez con este estudio, aunque sus protagonistas pidieron permanecer en el anonimato.

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