La IA podría acabar sustituyendo a los escritores, opinan algunos editores y unos cuantos novelistas. Otros piensan que ya está reemplazando a los lectores. Hace unos días, Anthropic (y luego otras compañías) anunció una marca de agua para señalar los textos que genere. A las horas, se anunciaba una herramienta para desactivarla.
La IA podría acabar sustituyendo a los escritores, opinan algunos editores y unos cuantos novelistas. Otros piensan que ya está reemplazando a los lectores. Hace unos días, Anthropic (y luego otras compañías) anunció una marca de agua para señalar los textos que genere. A las horas, se anunciaba una herramienta para desactivarla. Seguir leyendo
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La combinación de dejadez, sosería y clichés que creemos que podemos detectar en textos generados aparece también en textos escritos por humanos
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La IA podría acabar sustituyendo a los escritores, opinan algunos editores y unos cuantos novelistas. Otros piensan que ya está reemplazando a los lectores. Hace unos días, Anthropic (y luego otras compañías) anunció una marca de agua para señalar los textos que genere. A las horas, se anunciaba una herramienta para desactivarla.
Uno de los casos más llamativos es el del autor Steven Rosenbaum: le avisaron de que un ensayo que acababa de publicar tenía errores factuales. Había empleado la IA para organizar materiales e investigación. Pero la herramienta, proactiva, se había inventado citas. El volumen trataba sobre la verdad y la tecnología, y se llamaba, acertadamente, The Future of Truth. Ha habido otros escándalos: la editorial Hachette tuvo que retirar Shy Girl; un novelista debutante perdió un contrato de dos millones de dólares (dos AENAS, en traducción para escritores en español) por sospechas de uso de IA. James Yu ha compilado una lista de obras premiadas donde se ha empleado (o se sospecha que se ha empleado) IA.
No hay un estándar. Las editoriales tienen políticas diferentes, y unos géneros ofrecen más resistencia que otros. En textos de autoedición se emplea la IA a menudo, y la autoedición representó el 80% de los libros publicados en 2025 en Estados Unidos. Posiblemente, la llamada ficción literaria será más reacia. Y, por supuesto, habrá quien condene en público la herejía pero la practique en la intimidad.
Una de las dudas es si, en un mundo cada vez más inundado por la IA, sabremos distinguir “sus” textos de los demás. Muchos libros están mal escritos. La combinación de dejadez, sosería y clichés que creemos que todavía podemos detectar en textos generados por IA aparece en textos que escriben los humanos. De algún sitio tenían que aprender las inteligencias artificiales.
Como instrumento resulta muy útil y cada vez se usará con más naturalidad. Puedes empezar escribiendo en un cuaderno, teclear el texto en el ordenador, pasarlo por una IA, retocarlo y recortarlo en el móvil. Nabokov decía que un creador tenía que estudiar a todos sus competidores, Dios incluido, y parece imprudente renunciar a una ayuda: es complicado escribir algo legible.
Creo que la literatura es comunicación, una forma de ver lo que ve otro ser humano: escuchar con los ojos a los muertos (y a los vivos). Pero quizá sea romanticismo. Puede que, en un tiempo, simplemente nos dé igual. Como me decía un editor, si realmente se produjera la muerte del autor, alguien tendría que hablar de los libros. La solución sería convertirnos en una especie de actores. Quizá, en cierto modo, ya lo somos.
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