15 novelas negras ideales para el verano analizadas y comentadas para elegir bien

Al lector de ficción criminal no le hacen falta excusas para leer: invierno, verano, antes y después de la feria del libro de su ciudad, cuando sea y como sea. Pero igual en estas semanas disponemos de algo más de tiempo, así que he empleado el mío en vislumbrar entre las novedades algo que pudiera satisfacer a los lectores de este blog. La selección va desde algunos libros no tan conocidos de Agatha Christie, ahora que estamos de centenario, hasta thrillers playeros con sus dosis de emoción, pasando por un par de descubrimientos, un genio de la novela de espías y alguna historia realmente buena. Mucho donde elegir, siempre leído a conciencia y analizado. Por el camino han caído títulos que ustedes han visto en los estantes de las librerías: unos, por falta de tiempo; otros, porque aquí se recomienda lo que gusta y merece la pena. Según mi criterio. Pasen, lean y disfruten. Nos vemos en las librerías.

Seguir leyendo

 Al lector de ficción criminal no le hacen falta excusas para leer: invierno, verano, antes y después de la feria del libro de su ciudad, cuando sea y como sea. Pero igual en estas semanas disponemos de algo más de tiempo, así que he empleado el mío en vislumbrar entre las novedades algo que pudiera satisfacer a los lectores de este blog. La selección va desde algunos libros no tan conocidos de Agatha Christie, ahora que estamos de centenario, hasta thrillers playeros con sus dosis de emoción, pasando por un par de descubrimientos, un genio de la novela de espías y alguna historia realmente buena. Mucho donde elegir, siempre leído a conciencia y analizado. Por el camino han caído títulos que ustedes han visto en los estantes de las librerías: unos, por falta de tiempo; otros, porque aquí se recomienda lo que gusta y merece la pena. Según mi criterio. Pasen, lean y disfruten. Nos vemos en las librerías. Seguir leyendo  

Al lector de ficción criminal no le hacen falta excusas para leer: invierno, verano, antes y después de la feria del libro de su ciudad, cuando sea y como sea. Pero igual en estas semanas disponemos de algo más de tiempo, así que he empleado el mío en vislumbrar entre las novedades algo que pudiera satisfacer a los lectores de este blog. La selección va desde algunos libros no tan conocidos de Agatha Christie, ahora que estamos de centenario, hasta thrillers playeros con sus dosis de emoción, pasando por un par de descubrimientos, un genio de la novela de espías y alguna historia realmente buena. Mucho donde elegir, siempre leído a conciencia y analizado. Por el camino han caído títulos que ustedes han visto en los estantes de las librerías: unos, por falta de tiempo; otros, porque aquí se recomienda lo que gusta y merece la pena. Según mi criterio. Pasen, lean y disfruten. Nos vemos en las librerías.

Distintas, estupendas, muy recomendables

Las almas feroces, Marie Vingtras (Nórdica, traducción de María Teresa Gallego y Amaya García). El lector de género sabrá a qué me refiero cuando digo que con algunos libros sabes desde el principio que estás en terreno seguro: hay personajes, una historia, una voz, un lugar. El libro se divide en cuatro partes, una por cada estación del año. En primavera nos encontramos con la voz potente y sin remilgos de la sheriff Lauren Holber. Estamos en EE UU, aunque la autora sea francesa, pero esto, en contra de todo pronóstico, no resulta impostado. Ha muerto una joven llamada Leo, una chica que quería salir del agujero rural en el que vivía. Con una estructura dividida en cuatro partes, cada una correspondiente a una estación del año, la autora cuenta la historia desde cuatro puntos de vista: la citada sheriff, el profesor, la alumna, el padre. Hay un tono para cada uno y nada chirría. Los utiliza, además, para administrar la información y que el lector llegue cerca del final con ideas bastante claras sobre mucho de lo que pasa en ese pueblo pero sin conocer al asesino de Leo. Se averigua, no se inquieten, pero no es lo importante. Tras un final descorazonador, quedan muchas preguntas por responder, como en las buenas historias. Y renuncia a la pretensión de contarlo todo, de colgarse de esa sheriff tan peculiar y rentable desde el punto de vista narrativo y escribir el doble. Se agradece en un mundo de libros de 400 páginas que no cuentan nada.

La mano que mueve los hilos, Miyuki Miyabe (Salamandra, traducción de Maite Madinabeitia). Un nuevo éxito de la factoría japonesa de misterio, que tanto nos gusta por aquí. Para quienes lo frecuenten, estaríamos en un libro con ingredientes de El asesinato de los Aosawa (investigación dentro de la investigación, true crime, metalenguaje, etc.) y la monumental 64 de Hideo Yokoyama (procedimental cuidado, visión panorámica y rigurosa de la labor policial, amplia nómina de personajes de las fuerzas del orden bien perfilados…). Y, sin embargo, no se parece a ellas. La historia es la siguiente: el hallazgo en un parque de un brazo amputado y de un bolso de mujer que pertenece a una joven desaparecida semanas antes desata una febril actividad policial. Por otro lado, una periodista que busca el relato de largo aliento que la reivindique definitivamente ve en este caso, quizás relacionado con otros, una oportunidad. En medio, la familia de la víctima, tan bien retratada por Miyabe, que tiene aquí una de sus principales virtudes: avanzamos a lomos de una historia policial muy buena, pero ella no se olvida del alma de sus personajes (sobrecogedor en su pena y su dignidad ese abuelo vendedor de tofu), descrita con cuidado y emoción. También sabe mirar con pulso en el interior de algunos de los muchos policías que pueblan el relato. Queda un elemento más: el chico que encontró el brazo es, a su vez, víctima de un crimen atroz. Los dos caminos narrativos encuentran un nexo de unión: alguien listo y despiadado está jugando con las víctimas. ¿Hay un asesino en serie detrás? El libro forma parte de un proyecto enorme en dimensiones y ambición que se desarrolla a lo largo de cinco entregas. En Japón el público dio el aval a una historia con vuelo literario. En España ha empezado muy bien. Quedan cuatro y eso es mucho tiempo de buena lectura para quien se zambulla. Atrévanse.

Dejen sitio a la señora Christie…

En 2026, el calendario está lleno de efemérides sobre la gran pionera. Hace 100 años de la publicación de El asesinato de Roger Ackroyd (la novela que lo cambió casi todo) y 50 de su muerte, entre otras cosas. No hacen falta excusas, pero ahí tenemos dos muy buenas. Los libros que traigo son un poco diferentes a los del canon de Christie (Muerte en el Nilo, Asesinato en el Orient Express y demás), los más conocidos y adaptados, pero son historias que explican mucho de la autora más vendida de todos los tiempos.

Telón, Agatha Christie (Espasa, traducción de Alberto Coscarelli). Última aventura de Poirot pero no la última que escribió Christie. En realidad, la remató durante la Segunda Guerra Mundial y la guardó en una caja fuerte para que se publicara de manera póstuma. Al final salió en 1975, un año antes de su muerte, pero lo importante aquí es el control que muestra de su obra: después de escribirla todavía publicó 12 novelas con el irritante belga como protagonista y tres conjuntos de relatos. Y todo cuadra sin fallo alguno. El libro en sí es genial. Regresamos a Styles, donde se desarrollaba la primera novela de Poirot, y vuelve el capitán Hastings, escudero del detective que aquí asume un papel más protagónico. Poirot está cansado, mayor, en silla de ruedas, pero sigue siendo brillante y puñetero, bien entendu, que diría él. La trama resulta sencilla en su planteamiento y endiablada en su desarrollo: Poirot sabe que entre los reunidos en la casa se encuentra un asesino y así se lo plantea a Hastings, que deberá descubrir quién. De nuevo, el retrato de esa sociedad de clase alta en decadencia es maravilloso (que no falte una gran señora de la casa, alguien de quien sospechar entre el servicio, un militar retirado, un guaperas con artes de sinvergüenza, algún chantajista… etc.). Aquí se añade un personaje muy potente: Judith, la hija de Hastings, un personaje femenino adelantado a su tiempo. Espasa está haciendo una excelente labor de publicación de la ingente obra de la autora inglesa. Este forma parte de esa colección con portadas de textura suave y cantos redondeados. Placer sensorial que se suma al literario. Pero también han sacado libros en bolsillo como el siguiente que nos ocupa. Dice Hastings en un momento dado: “Acabé de bajar la escalera, sin dejar de reflexionar en lo triste que sería la vida sin Poirot”. Nosotros, queridos lectores, no tenemos ese problema.

El misterioso señor Brown, Agatha Christie (Espasa, traducción de C. Peraire del Molino). Novela publicada muy al inicio de la carrera de la autora inglesa (1922) y que va a descolocar a muchos lectores. Gracias a su disciplina e imaginación, Christie completó 80 novelas de misterio, decenas de relatos y una treintena de obras de teatro, de manera que no siempre resulta sencillo navegar por la bibliografía. Aquí nos encontramos con una novela de aventuras y espionaje protagonizada por una pareja muy peculiar, los jóvenes Tommy y Tuppence, cuya relación siempre me ha descolocado. Tienen que recuperar unos documentos secretos de la Primera Guerra Mundial perdidos tras el naufragio del Lusitania y evitar que se hagan con ellos un grupo de criminales manejado en la sombra por los bolcheviques. Las claves de política internacional están medidas al milímetro y bien documentadas, pero aquí lo importante es la diversión. Tommy y Tuppence viven todo tipo de aventuras y la novela camina siempre por el filo de lo inverosímil. Sin embargo, es fácil dejarse atrapar y seguir el consejo de la autora en la dedicatoria inicial: “A todos aquellos que llevan una vida monótona, con la esperanza de que puedan disfrutar de los peligros y delicias de la aventura”. Amén.

…y a dos de sus discípulas

La pregunta mortal, Janice Hallett (Ático de los libros, traducción de Claudia Casanova). Quienes sigan habitualmente este blog ya saben que formamos parte del club de los fans irredentos de Hallett. Más allá de etiquetas (la Agatha Christie del siglo XXI, por ejemplo), tenemos a una autora divertidísima, que en cada novela se reta y nos reta. Ático de los Libros está haciendo una labor estupenda en la edición y traducción. ¿Qué nos encontramos en esta ocasión? Un chaval escribe a una productora a la que trata de vender un asunto para un true crime: el misterio en torno a un pub cerrado a cal y canto de un día para otro. Los propietarios eran sus tíos y han desaparecido. El lugar formaba parte de un circuito de establecimientos en los que se celebraban concursos de preguntas que tanto gustan a los británicos. ¿Qué ha pasado con ellos? ¿Dónde han ido? Eso es lo que reconstruye Hallett con su habitual estilo que mezcla mensajes de texto, correos electrónicos, declaraciones, informes y otros formatos. Su habilidad para adaptar el tono solo es equiparable a su fino sentido del humor. Hay dos o tres espacios temporales, un par de decenas de personajes… y, sin embargo, el lector ni se entera, la lectura fluye. Ahora bien, lejos de quedarse con una fórmula que funciona, en la página 149 da un giro sorprendente y eficaz y, siempre con ese formato híbrido, se convierte en un particular relato policial. No se crean que el asunto se marchita: la novela avanza a grandes pasos, una risa aquí, un descubrimiento esencial sobre algún personaje por allá (no se fíen de nadie). Y hay diálogos absolutamente hilarantes. Si quieren un misterio complejo pero que no se tome demasiado en serio, este es su libro. El final, después de que la autora dé varios saltos y caiga de pie, es coherente con la calidad y diversión de todo el conjunto. Si les ha gustado, y estoy seguro de que así será, sigan luego con El código Twyford o La apelación.

El círculo de los últimos libreros, Sylvie Baron (Lumen, traducción de José Antonio Soriano). Esta autora francesa de cozy crime nos trae un delicioso relato para el verano. Un periodista deportivo metido a cronista de sucesos (curiosa coincidencia con la extraordinaria La verdad de Walter Andretti, de Antonio Manzini, novela negra superlativa) tiene que investigar tres muertes ocurridas entre los miembros de un peculiar club de libreros. El contraste que genera este hombre poco leído en un mundo de fanáticos de la literatura está tratado con un humor inteligente; primer punto a favor. Cada librero ha muerto de una manera y la policía no cree que se trate de una ola de asesinatos de libreros independientes, pero ya saben, en un cozy crime casi cualquier cosa es posible siempre que sea verosímil. Y aquí estamos ante una experta. Si son visitantes de librerías encontrarán similitudes con varios perfiles de lectores y libreros retratados aquí con finura. Hay un romance, claro —¿qué sería de este género sin amor?— y un buen grupo de sospechosos que se va enredando poco a poco. La resolución, al estilo Poirot, con todos reunidos ante el bravo investigador para desentrañar el misterio, no funciona mal. Y termina bien (si nos olvidamos de los muertos) porque este subgénero es así. Ah, y la clave de la trama es calcada a una de las novelas más célebres de Ed McBain pero, qué quieren, está todo inventado. Una lectura amable para verano.

Una joya del espionaje

Langley, séptimo piso, Dave McCloskey (Salamandra, traducción de Jofre Homedes Beutnagel). Sentarse delante de un libro de McCloskey es hacerlo ante uno de los mejores autores del género en la actualidad, como ya demostró en Estación Damasco y Moscú X, también publicados en Salamandra. En distintos escenarios e historias, a las tres novelas las une la presencia de Artemis Procter, una inclasificable y extraordinaria agente de la CIA que en este caso adquiere una altura inédita. Las novelas, en cualquier caso, forman parte del mismo universo (el que construye con pulso este antiguo agente de la CIA) pero se pueden leer de forma independiente. ¿Qué nos encontramos aquí? Un El topo de John Le Carré pero en Estados Unidos. En efecto, la atrevida Procter detecta problemas en la CIA y, en concreto, en la división de lucha sin cuartel contra los rusos justo antes de que sus jefes se apañen para echarla, lo que no hace sino confirmar sus sospechas. Empieza aquí una investigación fiera y rigurosa pero nada convencional en la que Artemis ha de sospechar de todos sus antiguos compañeros, amigos junto a los que ha matado y ha estado a punto de morir, porque entre ellos está el topo, el traidor, el veneno que se ha propuesto acabar con la Agencia por dentro. La acompaña Sam Joseph, un personaje con hechuras de clásico, un tipo que cae en las redes de los rusos y vuelve de la prisión y la tortura hecho trizas. No es el único. El manejo de la narración, los recuerdos que nos hacen comprender el dolor que siente Procter según se acerca a la verdad, la camaradería, la locura de esta mujer que cuando no espía es monitora en un parque temático de caimanes pero, sobre todo, la pasión y el rigor con los que McCloskey trata el mundo al que perteneció lo convierten en un libro excepcional. Si no tienen suficiente, les recomiendo el podcast The Rest is Classified, donde McCloskey, junto al periodista Gordon Corera, repasa con pulso e información de primer nivel algunos de los mejores casos de la historia del espionaje.

Dos ‘thrillers’ en estado puro

Vuelta atrás, Harlan Coben(RBA, traducción de Antonio Lozano). Este es el libro que he escuchado en audiolibro, a través de Audible, en versión leída por Jordi Brau. A estas alturas supongo que hay más gente que conoce a Coben como el responsable de éxitos clónicos en Netflix, pero el autor estadounidense era antes de la explosión de las plataformas un conocido autor de novela negra. Y sigue con la serie que le dio la fama: la del investigador, abogado y agente de deportistas profesionales Myron Bolitar. Esta que nos ocupa hoy es la décima de un total de 12 que ha escrito Coben desde mediados de los noventa y pilla al personaje en un punto interesante. A ver, Bolitar es de esos seres más grandes que la vida: exjugador de la NBA al que una lesión truncó la carrera, exitoso buscavidas, ligón, perspicaz investigador, hombre dotado para la acción… y así. Pero esta historia se encuentra en un momento ideal. Salen aquí su ex, su antigua secretaria, su antiguo máximo rival y mejor amigo, su socio actual y amigo multimillonario… es decir, quien quiera probar suerte no tiene que leer las nueve anteriores, basta con que ataque esta y en 20 páginas estará de lleno en el mundo de Bolitar. Quien conozca a Coben por Netflix sabrá que le va cierto gusto por el lujo. Aquí también hay de eso: aviones privados, grandes casas, oficinas con vistas a Park Avenue. Ah, pero, ¿de qué va esto? Veamos. Bolitar tiene que esclarecer cómo ese mejor amigo y máximo rival del pasado (el señor del que hablábamos un poco más arriba) ha sido capaz de cargarse a tres personas si lleva años muerto. Primero desapareció en Asia, después se les notificó la muerte y, por último, lo enterraron con honores. Ahora es un asesino. Imaginen el embrollo. Por otro lado, intercala capítulos con la descripción de asesinatos minuciosos, cometidos por alguien a quien no conocemos y con quien yo no fui capaz de dar, entre el elenco de personajes protagonistas, hasta el final. Coben sabe lo que hace, así que el enredo está perfectamente desarrollado y no para de sorprender. Al final hace justicia y prepara la siguiente aventura, aunque Bolitar no volverá a ser el mismo. Un libro que no les va a cambiar la vida, pero muy entretenido, escrito por un profesional.

La noche de San Juan, Adolfo Rodríguez(Grijalbo). Primera entrega de una trilogía de este autor que viene del mundo de Amazon y que es profesional de la enfermería (se completa con La noche de los secretos y La noche de la tormenta, también en Grijalbo). Dentro de la categoría de thrillers que buscan explotar el lado más comercial del mercado me he encontrado con varios infumables en sentido estricto, es decir, aun sabiendo lo que buscaba en esos libros. Es evidente que no todo tiene que ser Michael Connelly, pero hay una serie de líneas rojas que tienen que ver con el respeto a la inteligencia del lector. Vamos con el libro que nos ocupa, que no rebasa ninguna de esas líneas: un inspector de policía de baja, destruido por la pérdida de su mujer y su hija en un accidente, llega a la casa de la playa de sus padres horas antes de que se declare en confinamiento en marzo de 2020. De esa estancia con vistas al mar desapareció meses atrás el último inquilino, un hombre turbio que deja pistas desconcertantes en el chalet, pistas que tiran de la curiosidad del protagonista. Él vuelve a la policía con su antigua compañera, se hacen con las riendas del caso y empiezan a investigar: en esa urbanización, todo el mundo tiene algo que esconder y casi todo el mundo sabe algo que no debería sobre otros vecinos. La investigación se desarrolla en plena pandemia, que el autor aprovecha para dilatar ciertos procesos investigadores con una excusa plausible. La narración se aborda desde este presente tan propio del género en la actualidad, una elección que hace que todo parezca la biblia de un personaje, casi el trabajo previo, muy descriptivo, como si estuvieran elaborando un tratamiento para una adaptación televisiva. Al término de la primera parte, el investigador cree haber resuelto el crimen, pero no hay destripe posible porque el lector no lo descubre. Pasa entonces en la segunda mitad a desmontar el mecanismo y explicar, truco de autora clásica mediante, cómo ha sido posible todo. Al final cada pieza encaja, no hay disparates, ni casquería, ni escenas sonrojantes (dirán ustedes, claro, solo faltaba, pero no saben lo que hay por ahí) se lee bien y entretiene.

Coda

A lo largo de este curso hemos hablado en Elemental de libros que merecen la pena y que pueden llevar en sus maletas. Así, contamos cómo el abogado Javier Melero cultivó con gusto y calidad ese subgénero un poco abandonado en España que es el de la novela judicial en Crímenes decentes (Tusquets) (pueden leer aquí la crítica). De la misma editorial nos llegaba una nueva entrega de la serie de Charlie Parker, de John Connolly, que mantiene un nivel ajeno al paso del tiempo justo ahora que su detective afronta la parte final de su periplo: no se pierdan Los hijos de Eva. Si tienen dudas, lean la entrevista que publicamos en Babelia.

Ahora les doy unas cuantas píldoras según gustos con su correspondiente crítica o entrevista enlazada por si les quedan dudas:

  • Si buscan un policial puro, Manuel Marlasca y su Hasta que te quedes (Destino). Entrevista.
  • Si prefieren un thriller con altas dosis de emoción y engaño, Mentira, de Juan Gómez Jurado (Ediciones B). Entrevista.
  • ¿Quieren reírse mientras leen una buena novela de misterio? Opten por Será por dinero, de Aitor Marín (Siruela). Entrevista.
  • Si les gusta, en cambio, la profundidad y la intensidad, apuesten por Graeme Macrae Burnet y Un caso de matricidio. Crítica.

 

Noticias de Interés