‘Buuuh!’: juego, muerte, lenguaje

No hay nada que se pueda decir de este libro que el propio libro no diga sobre sí mismo. Lo va declamando sentenciosa o jocosamente a través de un pensamiento contradictorio, pero posible, de alta concentración poética. Lo deja caer. Juguetón. Son iluminaciones aplicables a la vida y a esa literatura, ni momificada ni embalsamada ni necrótica, que Buuuh! representa: “Ternura=violencia consentida”, “¡Abajo la seducción! ¡Arriba la pornografía!”. La escritura sorprende y divierte. Susto o muerte, y nos quedamos con susto, porque, al final, escribir es echarse un pulso, vívido y chisporroteante, con el acabamiento, y Iosi Havilio se comporta como un talentosísimo escritor barroco.

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 No hay nada que se pueda decir de este libro que el propio libro no diga sobre sí mismo. Lo va declamando sentenciosa o jocosamente a través de un pensamiento contradictorio, pero posible, de alta concentración poética. Lo deja caer. Juguetón. Son iluminaciones aplicables a la vida y a esa literatura, ni momificada ni embalsamada ni necrótica, que Buuuh! representa: “Ternura=violencia consentida”, “¡Abajo la seducción! ¡Arriba la pornografía!”. La escritura sorprende y divierte. Susto o muerte, y nos quedamos con susto, porque, al final, escribir es echarse un pulso, vívido y chisporroteante, con el acabamiento, y Iosi Havilio se comporta como un talentosísimo escritor barroco. Seguir leyendo  

No hay nada que se pueda decir de este libro que el propio libro no diga sobre sí mismo. Lo va declamando sentenciosa o jocosamente a través de un pensamiento contradictorio, pero posible, de alta concentración poética. Lo deja caer. Juguetón. Son iluminaciones aplicables a la vida y a esa literatura, ni momificada ni embalsamada ni necrótica, que Buuuh! representa: “Ternura=violencia consentida”, “¡Abajo la seducción! ¡Arriba la pornografía!”. La escritura sorprende y divierte. Susto o muerte, y nos quedamos con susto, porque, al final, escribir es echarse un pulso, vívido y chisporroteante, con el acabamiento, y Iosi Havilio se comporta como un talentosísimo escritor barroco.

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