El intérprete de Carlitos en ‘Cuéntame’ deslumbra en la Seminci con su primera película como cineasta, ‘Una familia’, en la que juega a mezclar realidad y ficción en su infancia y en la tormentosa relación de sus padres
Sentado en un café para la entrevista, a Ricardo Gómez (Madrid, 32 años) los paseantes le miran a través del ventanal. Es imposible que pase inadvertido: ha sido, es y será Carlitos, el personaje que hilaba la serie Cuéntame. Gómez no reniega del trabajo que le dio la fama, pero ha seguido hacia adelante, y de manera cabal, con películas como Mía o Moi, El sustituto, La casa entre los cactus o Soy Nevenka, series como La Ruta o La suerte, y con mucho teatro. En un momento dado se le escapará, sin dolor pero reflejando su realidad, un “llevo 26 de mis 32 años actuando”.
Ahora bien, confiesa que todavía le quedan secretos. Y en Una familia, que se ha estrenado este sábado en la Seminci de Valladolid, desvela algunos de ellos: como que quiere dirigir más películas o que parte de su infancia no fue un camino de rosas. Una familia ficciona su niñez como actor, que también es un crío que juega con sus amigos en Villalba, la localidad madrileña en la que vive, mientras sus padres comparten un secreto y una herida, y encaran una batalla emocional en el Madrid menos glamuroso de los noventa. Ante la pregunta obvia de cuánto hay de realidad y de ficción en este paseo chungo por su presunta infancia, el aludido responde: “Que el espectador la vea y decida. El público siempre va a pensar lo que quiera. Y así es el juego”.

Gómez ahonda en la intención: “No me siento desnudo emocionalmente tras enseñar la película, porque me he guardado cosas. Y mucho de lo que aparece no tiene nada que ver con mi vida”. Por eso, insiste, sabe lo arriesgado de la apuesta, de mostrar a un padre que trafica y asesina, un engatusador que conoce a una chica, que será su madre, durante un permiso penitenciario. “Llevo toda la vida escuchando: ‘Yo te conozco, te he visto crecer’, y a mí no me ha visto crecer nadie, ¿sabes? Me han visto disfrazado de otra persona en su pantalla. Entonces, en mi juego lo uso a mi favor. No soy tonto, sé que todo el mundo tiene una imagen mía de niño. Y ese era Carlitos, no Ricardo. Hay algo en el imaginario colectivo del espectador nacional que yo decido utilizar: como esa parte de la serie la conocen, juguemos a realidad y ficción. Y te aseguro que hay más ficción que realidad en el guion».
Con todo, en la primera secuencia vemos a una familia seudo-Alcántara sentada en un sofá, con Miki Esparbé como Imanol Arias, y tras escucharse “Corten”, el niño que encarna a Juanito, el trasunto de Carlitos, que en realidad se llama Pablo (Víctor Lite), sale del plató televisivo y se va a un camerino a descansar y a pensar en los deberes.

En realidad, el actor siempre ha mantenido separada su vida personal de la profesional. Y Una familia también se apoya en esa discreción: “Nunca me ha interesado hacer una película absolutamente ajena a mí porque para ello tengo mi otra profesión, en la que interpreto personajes alejados de mi personalidad. Tampoco quería hacer autoficción porque soy muy celoso de mi vida privada, llevo 26 años dedicándome a esto y así he entendido la interpretación”. ¿Y le importa lo que crea la gente? “Lo que piense la audiencia es inmanejable. Me ha costado muchos años entender que ahí no me tengo que meter. Evidentemente, vivimos en un mundo lleno de prejuicios y yo soy el primero que los tiene. He aprendido a convivir con ellos, vengan del público, de la industria, de quien quieras. En lo que me centro es en pensar en mi camino”.
De ahí su aventura por la dirección. “Hace cuatro años te dije que sentía la pulsión de contar mis propias historias. Porque entonces ya escribía. El otro día, repasando libretas, porque soy muy de libretas, me fijé en que la primera dedicada a esta peli era de octubre de 2019. Ha costado mucho sacar adelante el proyecto, ha dado muchas vueltas… Y he tenido mucha suerte: lo mejor del panorama cinematográfico español me ha ayudado. De hecho, por eso son tan largos los agradecimientos”. Y ríe con ganas. “Patrick Criado, que encarna al padre, y Claudia Traisac, que da vida a la madre, han estado maravillosos”. Traisac fue compañera suya en Cuéntame. “Y posee un talentazo que el público aún debe descubrir”.
Gómez tiene claro que repetirá. “Ahora estoy grabando una serie, no te creas que llevo este peinado tipo Cañizares porque quiero ser recordado así en mi debut como director [carcajada]. Mi intención era rodar antes un corto. Sin embargo, llegó el crecimiento del proyecto, y… Albergaba varios miedos, como que pareciera un corto alargado o cómo me iría con los actores. A cambio, tengo cierta seguridad en mí mismo en que sé cómo reaccionar si las cosas no les funcionan a los intérpretes; sé cómo intentar ir por otro camino. Si luego la película salía mal, eso ya…”.
Superado ese escollo, “repetiré como director”. Y comenta: “He disfrutado mucho haciendo la película, pensándola, escribiéndola, planificándola. Soy actor y quiero ser actor toda mi vida, cierto, aunque me ha apasionado este camino. Yo soy una persona que vive muy enganchada al set de rodaje. Me gusta estar allí incluso para ver cosas que considero que no están bien hechas. Es un lugar en el que muchos adultos se juntan y se desviven para intentar hacer cada uno lo mejor posible una cosa que es tan infantil como contar una historia”.

Lo que no esconde el director es que Una familia homenajea a una generación de mujeres que en los noventa salieron adelante por encima de numerosas dificultades, que podrían incluir las drogas o su extracción social. “Por supuesto, no me interesaba ponerme a mí en el centro de la peli, algo de una corriente cinematográfica muy contemporánea en las óperas primas. No, quería mirar a mi madre, preguntarme qué había antes de mí. Cuando eres pequeño y te cuentan cosas que no has vivido, solo te cabe imaginarlas. Y hay algo del naturalismo de la peli que va por ahí, porque huye de lo extremadamente realista para encaminarse a la fábula. Esas mujeres fueron enormes luchadoras, cargaron con un estigma y con un peso, que es sacar una familia adelante… Y sacarse a sí mismas adelante, que ya me parece la hostia. Quería retratar ese coraje”. ¿Han visto sus padres la película? “Sí, se han emocionado, entienden la diferencia entre ficción y realidad”. ¿Y cuál es la relación actual del director con su padre? “Mediana”.
La carrera de Gómez ha regateado atajos o proyectos llamativos aunque huecos. “He ido buscando retos, decidiendo por los guiones o los directores. Una familia es un filme consecuente con mi manera de trabajar. Como artista, soy más valiente que como persona. Llevo una vida en la que no me gusta tomar grandes riesgos, soy muy tranquilo. Pero en lo profesional, cuando veo un precipicio o un proyecto que por su locura puede no salir bien, siento que me arrastra una fuerza casi magnética. ¿Y si sale bien? Vamos a intentarlo”. ¿Y si fracasa? “Siempre quedará haber encarado el reto”.
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Sentado en un café para la entrevista, a Ricardo Gómez (Madrid, 32 años) los paseantes le miran a través del ventanal. Es imposible que pase inadvertido: ha sido, es y será Carlitos, el personaje que hilaba la serie Cuéntame. Gómez no reniega del trabajo que le dio la fama, pero ha seguido hacia adelante, y de manera cabal, con películas como Mía o Moi, El sustituto, La casa entre los cactus o Soy Nevenka, series como La Ruta o La suerte, y con mucho teatro. En un momento dado se le escapará, sin dolor pero reflejando su realidad, un “llevo 26 de mis 32 años actuando”.











