Rosa Montero ha escrito una estupenda novela de acción, Un día en la vida de Clarita (Alfaguara, 2026). En sus páginas saltan de un sitio para otro los riesgos, las aventuras y las situaciones difíciles. No conviene dar detalles del argumento, porque se trata de una novela corta, vertiginosa, y la autora pide en el epílogo que tengamos mucho cuidado en las reseñas y las conversaciones entre amigos. Si contamos algunos sucesos, si adelantamos el desenlace, puede destriparse el juego de sorpresas narrativas que sostiene la obra. Así que no voy a mencionar los elementos que comparte con las novelas policiacas, las hazañas de los héroes y las historias de piratas que navegan entre el miedo, las intuiciones de naufragio y los abordajes. No hablo de pistolas, atracadores, cajas de banco y sospechosos. Pero sí hablo de un elemento importante: la persona. Porque hasta la persona más callada es todo un elemento.
Rosa Montero sabe mucho de literatura, y por eso ha escrito una novela de acción sin que el argumento se vaya por los cerros del escándalo
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Rosa Montero sabe mucho de literatura, y por eso ha escrito una novela de acción sin que el argumento se vaya por los cerros del escándalo
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Rosa Montero ha escrito una estupenda novela de acción, Un día en la vida de Clarita (Alfaguara, 2026). En sus páginas saltan de un sitio para otro los riesgos, las aventuras y las situaciones difíciles. No conviene dar detalles del argumento, porque se trata de una novela corta, vertiginosa, y la autora pide en el epílogo que tengamos mucho cuidado en las reseñas y las conversaciones entre amigos. Si contamos algunos sucesos, si adelantamos el desenlace, puede destriparse el juego de sorpresas narrativas que sostiene la obra. Así que no voy a mencionar los elementos que comparte con las novelas policiacas, las hazañas de los héroes y las historias de piratas que navegan entre el miedo, las intuiciones de naufragio y los abordajes. No hablo de pistolas, atracadores, cajas de banco y sospechosos. Pero sí hablo de un elemento importante: la persona. Porque hasta la persona más callada es todo un elemento.
Nos lo ha enseñado la literatura, Rosa sabe mucho de literatura, y por eso escribe una novela de acción sin esperar a que el argumento se vaya por los cerros del escándalo y surjan esos acontecimientos que suelen desembocar en el valor de los héroes, los peligros y los titulares de periódico. La acción vive dentro de cada uno de nosotros. Una mujer callada en su mesa de trabajo puede ser un laberinto compulsivo de recelos, imaginaciones, recuerdos, deseos frustrados, odios, virtudes y pensamientos heridos. En cada persona que abre un periódico cabe mucho más que todo lo que puedan contar las crónicas y las columnas. Somos un pozo sin fondo, la literatura lo sabe, y por eso Rosa Montero se pone a caminar por los sentimientos y las ideas de Clarita en su último día de trabajo para hacernos a todos un poco claritos o claritas. No hace falta que aparezcan acontecimientos escandalosos para que los lectores nos veamos envueltos en una novela de acción. Somos un sigilo que da mucho de sí.
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