A pesar de coincidir de lleno con las fiestas de la Mercè o, quizá también por eso, la edición número 44 de La Setmana del Llibre en Català cerró ayer con cifras de récord: un 12% más de facturación respecto al año anterior y una caja provisional que ronda el millón de euros, según las estimaciones. Después de tres años en el paseo de Lluís Companys, en el centro de Barcelona, parece que la feria del libro en catalán ha encontrado su mejor emplazamiento para llegar a un público numeroso: alrededor de 130.000 personas han pasado por aquí durante los diez días que ha durado, sin que la lluvia, por incomparecencia, haya chafado ni un minuto de la programación.
El festival literario ha durado diez días en el Passeig de Lluís Companys de Barcelona
La Setmana del Llibre en Català
El festival literario ha durado diez días en el paseo de Lluís Companys de Barcelona
El audio de esta noticia utiliza una voz sintética generada por Inteligencia Artificial y podría tener algunas inconsistencias.


A pesar de coincidir de lleno con las fiestas de la Mercè o, quizá también por eso, la edición número 44 de La Setmana del Llibre en Català cerró ayer con cifras de récord: un 12% más de facturación respecto al año anterior y una caja provisional que ronda el millón de euros, según las estimaciones. Después de tres años en el paseo de Lluís Companys, en el centro de Barcelona, parece que la feria del libro en catalán ha encontrado su mejor emplazamiento para llegar a un público numeroso: alrededor de 130.000 personas han pasado por aquí durante los diez días que ha durado, sin que la lluvia, por incomparecencia, haya chafado ni un minuto de la programación.
Además de puestos de venta de editoriales, también se han celebrado presentaciones de novedades, coloquios, charlas, podcasts en directo, fuciones familiares y talleres para niños. Seguramente el tiempo soleado y las propuestas gastronómicas también han contribuido al éxito de la fiesta, que reúne al mundo literario y cultural catalán.
La celebración de la Copa del América en el Moll de la Fusta en 2024 les expulsó del lugar, pero esta ubicación que, de entrada se planteó como provisional, ha resultado un acierto. Parece que La Setmana esá echando cimientos bajo el Arc de Triomf, cruce de muchas cosas que pasan en la ciudad y con una estación de tren que lo deja bien comunicado.
Como escaparate de las novedades de otoño, pero sobre todo gran expositor de los fondos de las editoriales, La Setmana, apodada el Sant Jordi de otoño, ha reforzado su papel como gran punto de encuentro del libro en catalán, ofreciendo unos días en que los lectores se encuentran con los autores sin las aglomeraciones (y el polen) del 23 de abril.

Solo un paseo por esta fiesta de las letras permitía comprobar la diversidad y la riqueza de la edición en catalán. Según el presidente de la asociación de editores en lengua catalana Editors.cat, Oriol Magrinyà, esta ha sido “la mejor edición de La Setmana en toda su historia, un hecho que demuestra el buen trabajo realizado en los años anteriores y reafirma la vitalidad del libro en catalán”. Con la edición número 45 ya en mente, Magrinyà ha augurado que La Setmana volverá a ser el año que viene “una gran fiesta del libro y la cultura”.
Los organizadores, que ya consideran el paseo Lluís Companys la casa de La Setmana, señalan que en esta edición han participado más libreros y expositores que nunca, representando mejor la diversidad del sector editorial en catalán que, a pesar de la situación de retroceso general de la lengua —solo un tercio de la población tiene el catalán como lengua habitual según datos de 2025—, pasa por un buen momento.

Rellena tu nombre y apellido para comentarcompletar datos
Archivado En
EL PAÍS











