El concierto en el que vi a mi ídolo caer: ¿cuándo es el momento para dejar de ver a nuestros héroes musicales?

Su mejor época ya pasó, pero los veteranos del rock siguen actuando mientras dejan en manos del público fiel la difícil decisión de decir basta  

Siempre que preguntaban a Rosendo Mercado sobre la posibilidad de reunir a Leño decía lo mismo: “Es que lo que tiene la gente en la cabeza sobre qué es Leño ya no es así. No tiene sentido volver”. En todas las entrevistas, el sabio de Carabanchel insistió con esa idea. Hasta que en febrero de 2010, 27 años transcurridos de su separación, Leño se reunió para una sola actuación, ante unos 300 invitados, en la madrileña sala Caracol. Se celebraba la fiesta de presentación de un disco homenaje a la obra del trío. Cuando acabó el breve recital, de unos 25 minutos, la cara sonriente del tímido Rosendo pareció decir: “¿No os lo decía? Ya no es lo mismo”. Tras esa excepción, el creador de Maneras de vivir volvió a dedicarse a su carrera en solitario hasta que en 2018 anunció que se retiraba de los escenarios. Desde entonces, no ha tenido la tentación de regresar en una trayectoria coherente hasta en su última página.

Rosendo ejemplifica una rareza en una industria musical cercada por la nostalgia donde pocos deciden empacar y dejarlo definitivamente. Al contrario: cada poco se vive el regreso de un grupo que llevaba parado décadas, se organizan giras donde las bandas interpretan íntegros álbumes del pasado o se programan festivales con cantantes que llevan años artísticamente moribundos. El público ha decidido que todavía disfruta de estos grupos, a pesar de que la mayoría de ellos ya hayan dejado lejos sus mejores días.

En esta fiesta interminable se cuela una pregunta incómoda: ¿cuándo es el momento de dejar de presenciar conciertos de los músicos que amamos? En su delicioso libro sobre perfiles de estrellas veteranas, titulado Sostener la nota (Ed. Penguin Random House), el director de The New Yorker, David Remnick, argumenta románticamente la negativa de los artistas a la jubilación: “Sus voces se habían deteriorado y en casi todos los casos las mejores canciones y las mejores actuaciones databan de tiempos pasados. Todos luchaban con denuedo, en el terreno de la música y en el de sus propias vidas, contra el desgaste de sus aptitudes y contra la mortalidad. Pero había un ámbito en el que no se había producido ningún desgaste: en su deseo de hacer música, de sostener la nota”.

Conciertos Barcelona

El escritor y periodista Toni Castarnado salió hace dos años de un recital en Barcelona de John Fogerty, cabecilla de Creedence Clearwater Revival, diciendo: “Nunca más”. “Fue un concierto muy decepcionante, la viva imagen de la decadencia de un artista”, cuenta por teléfono. “Fogerty no tenía voz y el grupo, formado por sus hijos, tocaba lentísimo. Le había visto dos veces hace años y fue una maravilla. Pero aquel día aquello se pareció a poner un vinilo de 45 revoluciones a 33”, señala el autor de libros como Mujeres y música o Cantar sin permiso.

Castarnado considera necesario plantearse la pregunta, aunque esto suponga traicionar a alguien que siempre te dio satisfacciones: “Estamos hablando de músicos con mucho de mitológicos, y nos dejamos llevar por ese efecto. Vuelve a venir Bruce, los Stones salen otra vez de gira, AC/DC tocan en tu ciudad… En qué momento dices: hasta aquí, ya no me van a dar más de lo que me han dado. Es una decisión difícil, por supuesto. Hay aficionados que optan por aprovechar hasta el último día, y es muy respetable. Pero yo soy de los que piensan que hay que decir: la experiencia ya no me va a llenar. Es una decisión muy personal de cada uno, pero creo que es importante que nos hagamos esa reflexión y que no vayamos en modo piloto automático a los conciertos”.

La realidad, sin embargo, informa de que los últimos recitales de muchos veteranos, inmersos en la bruma de su propia leyenda durante más tiempo del que hubieran imaginado, merecen la pena. Las actuaciones en España de los Rolling Stones (en 2022), Bruce Springsteen (2023/2024/2025), Paul McCartney (2024), Patti Smith (2025), Eric Clapton (2026) o Tom Jones, que triunfó este verano con 86 años, recibieron críticas excelentes. Bob Dylan (2023) y Van Morrison (2025/2026), caso aparte, encandilaron primando en los repertorios versiones de blues por encima de sus clásicos, sin duda esta última opción mucho más efectista. Con los 80 años ya rebasados, tanto el de Duluth como el de Belfast miran a la música negra que les impulso a lanzarse a la carretera como vehículo más adecuado para llegar al final del camino. Muy meritorio lo suyo.

El escritor, guionista y cineasta Jorge Arenillas acaba de publicar el libro Hoy vamos de concierto. Cuaderno de directos, donde recopila crónicas de sus muchos años asistiendo a recitales. “He visto a Bruce Springsteen más de 50 veces. Yo sé que el mejor concierto de los suyos que voy a presenciar ya ha quedado atrás, que lo que me espera es una versión cada vez más diluida de aquella emoción. Pero los músicos que supieron desde el principio que estaban en esto de por vida se han esforzado por llegar a la vejez con buen nivel y por respetar a su público y a su propia leyenda. Así que seguimos acudiendo porque, aunque cueste más prender la mecha, al final calienta lo suficiente”, cuenta para este reportaje.

Dejar la decisión a los artistas sobre su propia retirada no parece una solución asumible. Mientras exista dinero o aplausos siempre encontrarán un motivo para seguir. Por lo tanto, la responsabilidad de frenarlos recae en un público atrapado en el bucle de la nostalgia. Las recientes giras, tras décadas sin actuar juntos, de El Último de la Fila o La Oreja de Van Gogh son un buen ejemplo de negocio redondo: todas las entradas vendidas y público entusiasmado. El músico Javier Vargas considera que “no hay que dar directrices al público sobre lo que tiene que hacer”. “Cada uno tiene que ver lo que le da felicidad y los músicos veteranos siguen dando felicidad a mucha gente. B.B. King tocó hasta casi el último día y sus conciertos eran espléndidos”, señala Vargas, que acaba de editar el disco Barrio Blues y un libro de memorias titulado Historias de la carretera.

La disposición, el estado de ánimo, el coste de la entrada o los achaques producidos por el paso del tiempo en los seguidores también condicionan la decisión de abandonar, o seguir. “He visto a Patti Smith muchas veces y un día dije: ya está, es siempre el mismo concierto, se acabó. Pero luego por un compromiso de trabajo la volví a ver y me embaucó; lo disfruté como la primera vez”, comenta Casternado. Arenillas: “Vi a Jerry Lee Lewis y a Leonard Cohen, ambos con setenta y muchos: el primero fue patético, el segundo, sublime”. Quizá todo tenga que ver con elegir mejor a nuestros héroes, porque, como señala Arenillas, “algunos apuntan a decadencias terribles desde el principio”.

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Bruce Springsteen, el 21 de junio de 2025 en el estadio de Anoeta de San Sebastián.

Siempre que preguntaban a Rosendo Mercado sobre la posibilidad de reunir a Leño decía lo mismo: “Es que lo que tiene la gente en la cabeza sobre qué es Leño ya no es así. No tiene sentido volver”. En todas las entrevistas, el sabio de Carabanchel insistió con esa idea. Hasta que en febrero de 2010, 27 años transcurridos de su separación, Leño se reunió para una sola actuación, ante unos 300 invitados, en la madrileña sala Caracol. Se celebraba la fiesta de presentación de un disco homenaje a la obra del trío. Cuando acabó el breve recital, de unos 25 minutos, la cara sonriente del tímido Rosendo pareció decir: “¿No os lo decía? Ya no es lo mismo”. Tras esa excepción, el creador de Maneras de vivir volvió a dedicarse a su carrera en solitario hasta que en 2018 anunció que se retiraba de los escenarios. Desde entonces, no ha tenido la tentación de regresar en una trayectoria coherente hasta en su última página.

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Van Morrison actuando el 30 de junio de 2026 en Noches del Botánico de Madrid. Patti Smith, con su fiel acompañante, el guitarrista Lenny Kaye, a su izquierda, el 8 de noviembre de 2025 en el Teatro Real de Madrid. Ronnie Wood, Mick Jagger, Steve Jordan (batería) y Keith Richards, en el concierto de los Rolling Stones del 1 de junio de 2022 en el Metropolitano (Madrid), el último que ofrecieron en España.  

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