El domingo el certamen fue engullido por el drama lorquiano mientras se anunciaba que había ganado el premio del público de Toronto, otro paso adelante hacia los Oscar
Cuando el domingo al mediodía Javier Calvo y el actor Milo Quifes se asomaron a fumar al balcón de la suite del hotel María Cristina donde realizaban las entrevistas de prensa de La bola negra, medio centenar de personas comenzó a rugir y a gritarles desaforadamente. Pedían un saludo, un pequeño posado para la foto, un instante que llevarse de recuerdo de la película evento de la temporada. Y si así estaba de bullicioso el día, la noche, con su alfombra roja al teatro Victoria Eugenia donde el drama lorquiano se proyectó dentro de la sección Perlak, superó cualquier dique de contención.
A cinco días de su estreno comercial en España, el tsunami de La bola negra promete ser histórico. Una fuente de la industria habla de preventa de entradas a la altura de Torrente presidente. Cada acto, cada paso de Javier Calvo y Javier Ambrossi, fielmente acompañados de su equipo, liderado por Penélope Cruz. A la actriz madrileña le ha surgido una bendita cuestión: se encuentra con tres interpretaciones con posibilidades de llegar al Oscar. Son sus trabajos en La bola negra, The Invite —cuya proyección en Perlak había presentado la noche anterior— y Búnker.

“Yo necesito que la película se estrene ya”, aseguraba ayer por la tarde Ambrossi. “Es que un filme no está completo hasta que no es de la gente”, completaba Calvo. Visto el multitudinario recibimiento del día (la jornada invitaba a un doble baño de masas, porque Brad Pitt también llegó a la ciudad) y al éxito de la noche, el lanzamiento va bien encarrilado.

Pero además, ayer por la tarde desde Toronto llegó otra gran noticia: La bola negra había ganado el premio del público. El festival canadiense no es considerado un festival al uso porque no cuenta con jurado que reparta galardones. Así que ese premio deviene en el trofeo más importante posible. Desde 2011, que lo ganó ¿A dónde vamos ahora?, de la libanesa Nadine Labaki, no lo había obtenido una película en lengua no inglesa. Y otra estadística: desde 2008, 16 de las 18 películas que ganaron este premio terminaron nominadas al Oscar a Mejor Película, y cinco acabaron ganándolo.
En San Sebastián el pase acabó más allá de la una de la madrugada con un aplauso apoteósico, que superó los 10 minutos gracias a las palmas de las más de 900 personas que caben en las proyecciones del Victoria Eugenia. En el Zinemaldia todos los filmes se reciben con mucho cariño, pero la acogida de anoche poseía, además, una enorme emoción. Según la organización, había 24 personas del equipo confirmadas para la alfombra roja, como los directores Ambrossi y Calvo y los intérpretes Penélope Cruz, Guitarricadelafuente, Miguel Bernardeau, Carlos González, Milo Quifes, Lola Dueñas, Antonio de la Torre, Natalia de Molina, Yenesi, Javier Butler, Teo Lucadamo, Valentín Martínez, Mateo Medina, Joaquín Ruíz, Gio Torino, Juan Vergara o Lorenzo Zurzolo, junto a varios de los productores y su distribuidor.

Y si había sido una locura la batalla por las entradas para esa gala, el acceso a la fiesta posterior se convirtió para algunos en cuestión de Estado. Los Javis, antes de la gala, subrayaron que prefieren que los espectadores se acerquen a la película “sin prejuicios”, más allá de “todo el hype” generado a su alrededor. “Es una película para disfrutarla”. Visto lo visto desde su estreno en Cannes, donde ganaron el premio a la mejor dirección, hay ansia de ese disfrute.
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Cuando el domingo al mediodía Javier Calvo y el actor Milo Quifes se asomaron a fumar al balcón de la suite del hotel María Cristina donde realizaban las entrevistas de prensa de La bola negra, medio centenar de personas comenzó a rugir y a gritarles desaforadamente. Pedían un saludo, un pequeño posado para la foto, un instante que llevarse de recuerdo de la película evento de la temporada. Y si así estaba de bullicioso el día, la noche, con su alfombra roja al teatro Victoria Eugenia donde el drama lorquiano se proyectó dentro de la sección Perlak, superó cualquier dique de contención.











