‘Imaginario’, un bravo toro de Pallarés en Las Ventas

José Carlos Venegas cortó una oreja de poco peso e Isaac Fonseca saludó una ovación en una concurso en la que predominó la mansedumbre  

La corrida concurso celebrada este domingo en la plaza de Madrid iba camino del olvido, hasta que por la puerta de chiqueros apareció el quinto toro. Se llamaba Imaginario, estaba herrado con el número 16, pesaba 543 kilos y llevaba el hierro de Pallarés. Un astado grandón, pese a su procedencia santacolomeña, serio, ofensivo y astifino por delante.

Tenía Imaginario una expresión de esas que imponen respeto. O hielan la sangre, directamente. Frente a él, un torero de pequeña estatura, pero gran valor, ambición… y generosidad. Isaac Fonseca, a riesgo de perder opciones de triunfo con la muleta, lució al animal en el caballo, permitiendo a los aficionados disfrutar de ese milagro llamado bravura.

Muy largo lo colocó ya para la primera vara. Y lo volvió a hacer tres veces más. Y así, casi desde el centro del ruedo, Imaginario se arrancó con alegría, metiendo la cara bajo el peto y empujando, por momentos, fijo y con los riñones. Fueron cuatro entradas, aunque tres puyazos, pues en la tercera, el picador erró el tiro, dejando un simple refilonazo. A veces, con un solo pitón, el de Pallarés pasó con nota la prueba, despertando la admiración de los presentes y reivindicando el tercio de varas como piedra angular de la fiesta de los toros —que no de los toreros—.

Lamentablemente, Imaginario no tuvo el fondo suficiente para embestir con emoción en el último tercio. Siempre fijo, y en muchos momentos con la boca cerrada, tuvo nobleza, pero pecó de sosería. Claro, si tras esa pelea en el caballo, llega a derrochar casta y fiereza en la muleta, habría sido un toro excepcional. Casi un imposible.

Fonseca, muy entregado, se colocó en el sitio y lo intentó todo, poniendo, en muchos momentos, lo que le faltaba a su oponente. Una faena de querer en la que sobresalió un puñado de naturales templadísimos que logró, casi de frente, y de uno en uno. Podría haber tenido premio, pero pinchó y dejó un metisaca en los blandos, antes de la estocada final. Una ovación, como la que recibió Imaginario en el arrastre, fue el justo reconocimiento.

Poco pudo hacer ante el segundo, un bello ejemplar de Partido de Resina, que cumplió en el primer tercio, pero que llegó desfondado, sin recorrido y a la defensiva a la muleta. Los tres traserísimos puyazos que le propinaron, en mitad del lomo, influyeron muy probablemente en ese comportamiento final, muy diferente al que mostró en los primeros compases de la lidia, cuando se movió con alegría.

Un toro interesante fue el primero, de Saltillo, que lucía dos puñales por delante de los que quitan el hipo. Manso en el caballo, tuvo movilidad y transmisión, aunque solía salir con la cara por arriba al final de los muletazos. La faena de José Carlos Venegas, premiada de forma muy excesiva con una oreja, contó con buenos momentos, pero careció de rotundidad. Hubo redondos y naturales estimables, ejecutados con el compás muy cerrado, con relajo y la planta asentada, pero sueltos. Faltó ligazón y sobraron enganchones. La estocada, de fulminante efecto, pero desprendida, tampoco fue de premio. El cuarto, un muy serio toro de Conde de la Corte, se rajó a las primeras de cambio.

Alejandro Chicharro, apático y a la deriva, no tuvo su tarde. Su primero fue un manso, soso y sin casta de Castillejo de Huebra, mientras que el sexto, de Valdellán, chico y anovillado, aunque manseó de lo lindo en varas, se movió después con nervio y casta. Un toro exigente que pedía los papeles. Papeles que, al parecer, Chicharro se dejó en el hotel.

Toros de Saltillo, manso con castita y movilidad; Partido de Resina, cumplidor en el caballo, noble y fijo, pero desfondado en la muleta, a la defensiva y de muy corto recorrido; Castillejo de Huebra, manso, soso y descastado; Conde de la Corte, manso y rajado; Pallarés, bravo en el caballo, noble y soso; y Valdellán, manso encastado y difícil. Bien presentados, salvo los de Partido de Resina, de escasa seriedad por delante, y Valdellán, chico y anovillado.

José Carlos Venegas: estocada desprendida (oreja protestada); estocada (silencio).

Isaac Fonseca: estocada -aviso- (silencio); pinchazo, metisaca en los blandos y estocada (saludos).

Alejandro Chicharro: estocada casi entera (silencio); pinchazo y estocada casi entera muy atravesada (silencio).

Plaza de toros de Las Ventas. 27 de septiembre. Corrida concurso de ganaderías (el toro de Pallarés fue declarado el ganador). Alrededor de un cuarto de entrada (8.634 espectadores, según la empresa).

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​El toro de Pallarés empujando en el caballo.

La corrida concurso celebrada este domingo en la plaza de Madrid iba camino del olvido, hasta que por la puerta de chiqueros apareció el quinto toro. Se llamaba Imaginario, estaba herrado con el número 16, pesaba 543 kilos y llevaba el hierro de Pallarés. Un astado grandón, pese a su procedencia santacolomeña, serio, ofensivo y astifino por delante.

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Distintas ganaderías / Venegas, Fonseca, Chicharro

Toros de Saltillo, manso con castita y movilidad; Partido de Resina, cumplidor en el caballo, noble y fijo, pero desfondado en la muleta, a la defensiva y de muy corto recorrido; Castillejo de Huebra, manso, soso y descastado; Conde de la Corte, manso y rajado; Pallarés, bravo en el caballo, noble y soso; y Valdellán, manso encastado y difícil. Bien presentados, salvo los de Partido de Resina, de escasa seriedad por delante, y Valdellán, chico y anovillado.

José Carlos Venegas: estocada desprendida (oreja protestada); estocada (silencio).

Isaac Fonseca: estocada -aviso- (silencio); pinchazo, metisaca en los blandos y estocada (saludos).

Alejandro Chicharro: estocada casi entera (silencio); pinchazo y estocada casi entera muy atravesada (silencio).

Plaza de toros de Las Ventas. 27 de septiembre. Corrida concurso de ganaderías (el toro de Pallarés fue declarado el ganador). Alrededor de un cuarto de entrada (8.634 espectadores, según la empresa).

 

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