En apenas dos años, el Partido Nacional Libertario ha logrado convertirse en la formación de la derecha con más militantes de Chile, superando levemente los 50.000. Su líder, Johannes Kaiser, encontró un espacio al extremo del Partido Republicano de José Antonio Kast, del que se divorció durante el segundo proceso constituyente, dominado por su sector. Con un discurso nostálgico de la dictadura de Augusto Pinochet (1973-1990) y la batalla cultural contra las ideas progresistas como un eje intransable, obtuvo el cuarto puesto en la primera vuelta de las elecciones presidenciales de 2025 y nueve parlamentarios (uno de ellos, la senadora Vanessa Kaiser, hermana de Johannes Kaiser). La veloz irrupción del partido de ultraderecha en el escenario político chileno empujó a los periodistas de la Universidad de Chile, Benjamín Bravo y Francisco Lucero, a indagar sobre el fenómeno. La investigación dio con la trayectoria histórica familiar, las tensiones internas dentro de la formación, el vínculo con el mundo militar y los lazos con la Argentina de Javier Milei, entre otros hallazgos, publicados en el libro Johannes Kaiser y los nacional-libertarios (Debate), que se presentó este viernes en Santiago.
Una investigación de los periodistas Benjamín Bravo y Francisco Lucero reconstruye la historia familiar de los Kaiser y la trastienda del Partido Nacional Libertario, la formación de la derecha chilena con más militantes de Chile
En apenas dos años, el Partido Nacional Libertario ha logrado convertirse en la formación de la derecha con más militantes de Chile, superando levemente los 50.000. Su líder, Johannes Kaiser, encontró un espacio al extremo del Partido Republicano de José Antonio Kast, del que se divorció durante el segundo proceso constituyente, dominado por su sector. Con un discurso nostálgico de la dictadura de Augusto Pinochet (1973-1990) y la batalla cultural contra las ideas progresistas como un eje intransable, obtuvo el cuarto puesto en la primera vuelta de las elecciones presidenciales de 2025 y nueve parlamentarios (uno de ellos, la senadora Vanessa Kaiser, hermana). La veloz irrupción del partido de ultraderecha en el escenario político chileno empujó a los periodistas de la Universidad de Chile, Benjamin Bravo y Francisco Lucero, a indagar sobre el fenómeno. La investigación de un año dio con la trayectoria histórica familiar, las tensiones internas dentro de la formación, el vínculo con el mundo militar y los lazos con la Argentina de Javier Milei, entre otros hallazgos, publicados en el libro Johannes Kaiser y los nacional-libertarios (Debate), que se presentó este viernes en Santiago.
El relato público de los Kaiser sobre el arribo de su abuelo paterno a Chile es que escapó de la Alemania nazi y se instaló en la sureña ciudad de Villarrica. Según la investigación de Bravo y Lucero, no fue así. Federico Kaiser Richter nació el 18 de abril de 1912 en Stuttgart, Alemania. En 1933, según una ficha de militancia hallada en los archivos de Estados Unidos (NARA), un Friedrich Kaiser nacido en esa misma ciudad —con una diferencia de ocho días respecto a la fecha de nacimiento que Johannes Kaiser declaró ante la PDI— ingresó al NSDAP, el partido nazi. Un año después zarpó hacia Chile, donde hizo una carrera en artes gráficas y fundó la imprenta Cervantes. En 1942 solicitó la nacionalidad chilena, pero el Departamento 50 —encargado de investigar actividades nazis en Chile— informó a la Secretaría General que Kaiser era “un ferviente partidario de la causa nazi y un gran propagandista de las ideas totalitarias”, y lo vinculó a la divulgación de propaganda alemana en la imprenta Cervantes. Además, apareció en dos listas de bloqueo bancario elaboradas por EE UU contra colaboradores nazis en América Latina. En 1943, amparado en Ley de Seguridad Exterior del Estado, el Gobierno decretó su traslado forzoso a Curicó; Kaiser apeló sin éxito y se instaló allí. Tras una defensa en la que negó cualquier militancia nazi y argumentó razones familiares y económicas, logró su traslado —como relegación forzada, no como instalación voluntaria— a Villarrica, donde su esposa tenía familia.

Es común que se presenta a Johannes Kaiser como un outsider de la política. Pero “hay una trayectoria histórica de los Kaiser de la búsqueda del poder”, apunta Bravo. El abuelo fue alcalde de Villarrica, apoyado, entre otras, por una colectividad de corte nacionalista. El padre, Juan Cristian, empresario, fue candidato a diputado y a la presidencia por el Partido del Sur, una formación nacionalista. No tuvo éxito en las urnas, pero sí fue vicepresidente de la colectividad a comienzos de los noventa.
Juan Cristian Kaiser y Rosemarie Barends tuvieron seis hijos: Johannes, Vanessa, Axel, Leif, Max y Etzel. El matrimonio les transmitió su animadversión a la Unidad Popular de Salvador Allende, principalmente porque les expropiaron las tierras familiares. En el inicio de la dictadura dejaron sin efecto la medida y los predios volvieron a sus manos. La infancia del clan Kaiser estuvo marcada por una enfermedad psiquiátrica de la madre y el divorcio de sus padres. “Tuvieron una muy mala relación, en la que hubo mucho conflicto y un ambiente muy hostil. Recuerdo que en ese momento lo único que pedía era crecer y no seguir siendo niño”, ha dicho Axel, como lo recuerda el libro.
Los problemas de salud mental de la madre hicieron que la única hermana de los Kaiser, Vanessa, adoptara un rol maternal. De esa familia, los tres mayores siguieron la senda de las ideas de la derecha radical: Johannes -sin título universitario-, Vanessa, filósofa, y Axel, abogado. Este último fue quien en 2010 comenzó a importar la ideología libertaria. Para entonces, cuentan los autores, era “una voz en el desierto”, pero su desarrollo académico y mediático por columnas como “La educación no es un derecho”, lo erigieron como una importante figura liberal no solo en Chile, sino también en el extranjero. “Axel es el líder puramente libertario, que también ha posicionado a sus hermanos y al partido a nivel internacional. Ha sido clave para tener relaciones con Argentina, con el Gobierno de Javier Milei. Nos comentaban que para la campaña tuvieron asesoría de parte de gente del Gobierno de Milei para prepararse y cómo llegar a La Moneda. Vanessa es como la oreja y la más filósofa. Como ha dicho, al ser mujer puede decir cosas que sus hermanos no, lo que le hace ser la más extrema. Y Johannes, es el que encarna el conjunto y forma un liderazgo importante”, plantea Lucero.
La aparecieron de la figura de Milei en Argentina fue clave para las pulsiones libertarias de los Kaiser. En Chile existía un desconocido Partido Libertario (PLIB), que lo que ocurría al otro lado de la cordillera les permitió soñar en grande. El libro relata cómo intentaron “por todos lados” que Axel fuese candidato presidencial, ya que representaba puramente el ADN del movimiento, con ideas muy liberales en lo económico, pero también en lo valórico. Aquello no prosperó y entonces los ojos se volcaron al hermano youtuber, Johannes, que desde Europa hizo mucho ruido durante el estallido social de 2019 con sus críticas a la agenda de la izquierda.
Los autores del libro comentan que conversaron con muchos jóvenes nacional libertarios “y era muy patente en todos ellos lo profundo que los marcó el estallido social”. “Muchos nos decían que se sentían profundamente rechazados, criticados por el promedio de su generación. A partir de esa frustración que se fue acumulando, finalmente encuentran el desahogo político en Johannes Kaiser y en el PNL. Era como ponerle rostro a estas consecuencias a largo plazo”, señalan. “Sin el canal de Youtube Nacional Libertario, el partido no existiría”, añaden, y explican que existe todo un ecosistema digital afín. “Si bien está este fenómeno del canal Nacional Libertario, las redes sociales no han sido importantes no solo por eso, sino que hay un ecosistema de canales de canales cercanos a los libertarios que se vienen instalando poco a poco desde 2017. Entienden que el terreno digital, hasta ese momento, no había sido explorado y empiezan a difundir sus ideas”.
Johannes Kaiser le incluyó a su partido el apellido de nacional y también una agenda valórica muy conservadora, que generó ruido en los libertarios clásicos, que también defendían la libertad a decidir sobre el propio cuerpo. “Lo que los une fundamentalmente”, apunta Lucero, “es el anticomunismo y, en su defecto, la defensa del dictador Pinochet. Está presente absolutamente en todo lo que el partido. Nos decían: ‘en este partido no hay nadie que esté en contra de Pinochet”. La formación es profundamente masculina, con solo el 26% de las militantes mujeres -el menor porcentaje de todos los partidos en Chile-. “El componente valórico del discurso nacional libertario tiene que ver con que están convencidos de que la sociedad, incluso occidental, está viviendo hace mucho tiempo un retroceso porque está lo que denominan la cultura de la muerte, el feminismo, la agenda pro-aborto… para ellos es imprescindible recoger esos elementos porque sin ellos, en el fondo el Partido Nacional Libertario no existiría”, apunta Bravo. “En el mundo nacional libertario la batalla cultural es la máxima. Y no van a transar, y lo han hecho durante la gestión parlamentaria. Han sido los principales motores de la agenda”, añade Lucero.

Si Kast ha construido su entorno más cercano con gremialistas, el primer anillo de Kaiser está compuesto principalmente por exfuncionarios de las Fuerzas Armadas y de orden o provenientes de familias militares ligadas a la dictadura. Sobre las diferencias entre el PNL y el Partido Republicano, Lucero plantea que una de las principales es la forma en que conciben el poder. “Los republicanos entienden que para gobernar lo tienen que hacer con Chile Vamos [la coalición de la derecha tradicional]. Para el PNL eso es algo casi intransable. De hecho, mucha gente se fue de los republicanos a libertarios por esta cercanía que hubo de Kast en 2021 hacia Chile Vamos en las elección que perdió con Boric. Se sintieron muy decepcionados”, afirma Lucero.
Una de las figuras clave y menos visibles del universo nacional-libertario es Ítalo Omegna, exasesor legislativo y militante del PNL. Según cuentan los autores, tuvo un paso universitario por Argentina, donde comenzó a politizarse y a tender vínculos con el mundo libertario de ese país. Fue el último presidente del extinto PLIB chileno, y desde esa posición ya tenía construidos los puentes con quienes después conformarían el núcleo de la formación ultra. Su cercanía con el ideario libertario nace de una fuerte admiración por Axel Kaiser, apunta Bravo. Cuando Milei asumió la presidencia de Argentina, coincidiendo con el segundo proceso constituyente chileno, liderado por los republicanos, Omegna viajó al país vecino “con el expreso objetivo de evitar que Milei se fotografiara con José Antonio Kast,” porque veían que una foto con Milei era como un espaldarazo político. Esa escena “resume muy bien” el rol que cumple Omegna: un nexo y puente sólido con el mundo libertario internacional, no solo en Argentina sino también con redes en Brasil y Guatemala.
Omegna logró mayor notoriedad recientemente cuando se viralizó un video en el que se burla de niños con Trastorno del Espectro Autista (TEA) y hacía alusiones directas a la pederastia, durante una reunión con amigos vinculados al programa de streaming La Cofradía. Tras conocerse el video, Omegna pidió disculpas, argumentando que no supo diferenciar los límites entre su rol humorístico dentro del programa y la responsabilidad pública que conllevaba su cargo. Renunció a su puesto como asesor legislativo del diputado Hans Marowski, vicepresidente del PNL, y fue desvinculado del Instituto Mises del Cono Sur, el centro de estudios liberal donde se desempeñaba como director de vinculación con el medio desde junio de 2025.
La decepción que ha generado la concentración de poder en el partido ha provocado al menos dos crisis -una de ellas supuso una fuga de 6.000 militantes en seis meses, según el libro-. Hay exmilitantes que lo llaman el “Partido Nacional Totalitario” o la “PyME Familiar”, porque si no tienes acceso a los Kaiser, es muy difícil que te escuchen, reclaman. También se los ha criticado por no consultar a las bases asuntos tan relevantes como si ser parte o no del Gobierno de Kast. “Está este germen de descontento muy grande. Nos decían que no solo la directiva era inaccesible, sino también los espacios como el Tribunal Supremo. Muchos lo atribuían a que en muchos de los espacios hay agentes del círculo de Kaiser. Después de que salió el libro, nos hemos enterado de que muchas fuentes se salieron del partido, precisamente por esto”, alerta Bravo. Los autores mencionan que hay exmilitantes intentando revivir el antiguo Partido Libertario y, al menos uno, se fue para armar un proyecto que “realmente encarnara el legado de la dictadura”.
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